domingo , 13 septiembre 2026
Lección E. Sabática Universitarios 2019

Logos – Belleza voladora

El nacimiento (Sal. 139: 14; Deut. 31: 6)

Los huevos de una mariposa son depositados en ciertas hojas o plantas. La decisión la toma la madre luego ele examinar la hoja con sus patitas. Eso le dirá si sus hijos podrán utilizar la hoja como alimento cuando los huevecillos hagan eclosión. ¿No es asombroso? La mariposa se está preparando para ese momento e incluso anticipa para sus hijos el entorno que encontrarán. A medida que pasa el tiempo, las larvas mordisquean constantemente las cáscaras de los huevos y por fin esas cáscaras se convierten en su primera comida antes de aventurarse a salir a la planta huésped (su verdadera comida), aquella sobre la que mamá mariposa depositó los huevos. Este instinto natural se encuentra en el cerebro de la mariposa.

Considera a las mujeres embarazadas: sus cuerpos cambian para adaptarse a la nueva_ vida que surge en su interior. Incluso sus cerebros, de acuerdo con algunas investigaciones, cambian «para ayudar a satisfacer las necesidades de sus bebés». Un experto en resonancias magnéticas dice: «Ser una nueva mamá es difícil y tienes que adaptarte muchísimo. Tu cerebro responde a ese cambio para que puedas ocuparte de ese recten nacido con alegría».»

¿Acaso no son bendecidas las madres? «¡De ello estoy bien convencido!» (Sal 139: 14). El cerebro de la nueva mamá cambia para que ella pueda ejercer bien su función. Dios ha creado en nosotros un instinto natural para que podamos enfrentar los cambios de la vida. Él nunca nos deja solos peleando la dura batalla de estar vivo (Deut. 31: 6).

Transformémonos según nos alimentamos (1 Cor: 10: 1-13)

En el contexto de las mariposas, las larvas llegan a un mundo desconocido, y pueden permanecer en la planta o la hoja durante bastante tiempo, alimentándose constantemente de ella. Necesitan comer todo lo que puedan para alcanzar la próxima _etapa de su desarrollo. Esa alimentación constante hace que la oruga crezca muy rápido, pero su exoesqueleto no crece a esa misma velocidad. Como resultado, en algunos casos ese exoesqueleto se muda cuatro veces o más durante esa etapa.

Como humanos, nos vamos haciendo más viejos cada día, no solo físicamente sino también mentalmente. Aprendemos las habilidades básicas de la vida gracias a nuestros padres, a la escuela, el vecindario, la iglesia y a otras influencias que están presentes. Todas esas influencias alimentan nuestras actitudes y nuestro carácter. Pero_ al igual que la oruga, algunos nos despojamos de exoesqueletos con los que sencillamente no podemos crecer. Si nos estamos preparando para esa etapa de la vida, debemos mudar ciertas actitudes y al mismo tiempo tendremos que tomar ciertos alimentos para estar mejor preparados (lee 1 Corintios 10: 1-13). Los hijos de Israel ingerían una bebida espiritual (v. 4) y estaban creciendo; pero no todos se estaban despojando de los pecados de este mundo y Dios no se sentía complacido (w. 5-10). En segundo lugar, considera a Zacarías y a su esposa, padres de Juan el

Bautista (Luc. l: 13-17), así como a la madre de Sansón Que. 13: 7). A ellos se les ordenó no consumir bebidas fuertes ni alimentos inmundos porque Dios los estaba preparando para algo maravilloso. La grandeza necesita sacrificio y 1 Corintios 10: 13 declara que con cada tentación se nos proporciona una vía de escape en caso que creamos que es demasiado difícil renunciar a algo. Esto puede no ser fácil y podría parecerse a las cuatro o más veces que las orugas mudan; nosotros también pasamos por etapas que se repiten para que podamos superar algún pecado.

Tiempo de hacerse pupa (Mar: 1: 35)

Llega un momento en que necesitamos escapar del mundo y recapacitar. Es hora de ser guiados en este viaje que hemos emprendido y para el que hemos hecho ciertos preparativos. Todavía es algo impreciso porque no conocemos el resultado exacto, al igual que la oruga no sabe que será una mariposa. Pero podemos dejar las incógnitas que nos generan los cambios en las manos sabias de Dios, que lo conoce todo.

Muchos pensarán que no estamos haciendo nada por el hecho de que estamos escapando para recapacitar, al igual que el mundo exterior contempla un capullo inactivo. Pero dentro de ese capullo se están llevando a cabo un mundo de maravillas. Dentro del capullo, la oruga se digiere a sí misma. Los jugos que se usaron para digerir su comida en la etapa larval ahora están digiriendo el cuerpo de la oruga. Esa digestión reduce el cuerpo a células. Esas células se transformarán y formarán el nuevo cuerpo. Ese proceso puede ser tan breve como dos semanas o tomar meses.

De manera parecida debemos ceder el paso al Espíritu Santo (la enzima celestial), que está dispuesto a ser liberado dentro de nosotros, pero que jamás podrá hacerlo hasta que aceptemos y nos demos cuenta de que lo necesitamos para que nos transforme. El Espíritu Santo descompondrá lo que hemos ingerido, especialmente de la Biblia, mientras nos preparamos para los cambios de la vida. Ten en cuenta que este proceso puede tardar un tiempo, pero ¿no será el mejor enfoque reservar un tiempo para comunicarnos con el Cielo? Jesús lo hizo (Mar. l: 35), y ¿quién soy yo para no hacerlo? Así Cristo recibió su preparación además de la capacidad para enfrentar sus desafíos.

La revelación

Desde su nacimiento hasta la etapa de pupa, aún no hay una mariposa real. Después de completar esas tres etapas, sigue sin existir una mariposa. Sin embargo, esas etapas son imprescindibles para que la larva se convierta en mariposa. Como humanos, maduramos después de atravesar una serie de cambios. Esos cambios serán menos estresantes si nos preparamos para ellos. Cuando nos demos cuenta del glorioso final que nos aguarda, estaremos dispuestos a prepararnos para el cambio, porque sabremos qué es lo que nos convertirá en hermosas criaturas.

PARA COMENTAR

  1. ¿Qué importantes cambios tendré que enfrentar pronto y cómo me estoy preparando para ellos?
  2. ¿Cómo me estoy preparando para mi ciudadanía celestial?

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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida
Lección 3: «Preparación para el cambio«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo

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