En la antigüedad, el enemigo derrotado solía tener un aciago destino. Se podía esperar que a los prisioneros de guerra los mataran o fueran sometidos a la esclavitud, aunque con los prisioneros ricos o importantes ocasionalmente se pedía un rescate, regresándolos a sus hogares a cambio de dinero y tierras. Pero eran pocos los que tenían tanta suerte. A los enemigos derrotados se los podría torturar, ahorcar, destripar, decapitar, crucificar o quemar en la hoguera, dependiendo de las técnicas y las tradiciones del conquistador.
APLÍCALA A TU VIDA
En ocasiones, cuando vives una situación de crisis como la que enfrentó Ester, es difícil tener fe en que Dios te va a conceder la victoria. Reflexionar en las historias de la Biblia y en otras experiencias en las que Dios ha triunfado, puede fortalecer tu fe. Al meditar sobre tu propia «batalla» (ver la sección de ayer), ¿qué historias de fe de la Biblia, de conocidos, o de tu propia experiencia, te animan e inspiran? Reflexiona en esas historias y recuerda que aunque se tarde un poco, la promesa de Dios siempre nos conducirá a la victoria.
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. trimestre 2020 “LIBERACIÓN”
Lección 5: «LA VICTORIA DE ESTER»
Colaboradores: Gisela B. Barbosa & Antonio Orellana
