¿LO SABÍAS?

La Pascua es un festival judío y samaritano. Su propósito es recordar la acción de Dios que salvó a los judíos cuando mató a los primogénitos de Egipto. La palabra traducida como «Pascua» viene de la palabra hebrea pesaj, que significa «pasar de largo», que es lo que Dios hizo cuando el ángel de la muerte pasó de largo en cada casa judía que tenía la sangre del cordero en sus dinteles. Esta festividad es seguida por los siete días de la Fiesta del Pan Ácimo, que recuerda el éxodo de Egipto y la liberación de los israelitas de la esclavitud. La Pascua comienza el decimoquinto día del mes de Nisán, en la luna llena de ese mes, que es el primer mes de los festivales del calendario hebreo. El primer día y el último de esta festividad de siete días eran observados como festividades legales o días sagrados. En esas ocasiones también se realizaban reuniones especiales de oración, así como también comidas rituales para celebrar la festividad. Se sabe que los judíos observaban esta festividad durante ocho días. De hecho, los judíos practicantes aún la celebran en la actualidad. Si conoces alguno de ellos, puede que te inviten a su casa para un séder de Pesaj, que es el ritual que se realiza para celebrar esta festividad.

APLÍCALA A TU VIDA

Jesús prometió su segunda venida cuando dijo: «No beberé de este fruto de la vid desde ahora en adelante, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre». Tenemos la seguridad de saber que Jesús murió y regresará. La Cena del Señor es una de las maneras por las cuales podemos en verdad recordar la profundidad de su sacrificio y llegar a comprender la salvación y lo que esta significa para nosotros. Tito 2: 11-14 declara: «En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien». Dios dio a su Hijo por su gracia. Su Hijo se humilló a sí mismo y obedeció al Padre. Busquemos aceptar esa gracia y esa humildad, y recordemos el sacrificio que fue hecho gracias a ellas.

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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. Trimestre 2021 “EL PODER SUPREMO”
Lección 05: «EL FACTOR JUDAS»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin

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