Por más buena que sea, la “Ley” (la ley ceremonial, la Ley Moral, o incluso
ambas) no puede hacer por nosotros lo que más necesitamos, que es proveer el
medio de salvación, un medio para salvarnos de la condenación y de la muerte
que produce el pecado. Para eso, necesitamos a Jesús.
Lee Romanos 8:3 y 4. ¿Qué hizo Cristo que la Ley, por su misma naturaleza,
no puede hacer?
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Dios proveyó un remedio “enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado”,
y “condenó al pecado en la carne”. La encarnación de Cristo fue un paso
importante en el plan de salvación. Es adecuado exaltar la Cruz; pero, en la ejecución
del plan de salvación, la vida de Cristo “en semejanza de carne de pecado”
también era extremadamente importante.
Como resultado de lo que hizo Dios al enviar a Cristo, ahora es posible que
cumplamos con los justos requerimientos de la Ley; es decir, hacer el bien que
requiere la Ley. “Bajo la ley” (Rom. 6:14), esto era imposible; ahora, “en Cristo”,
es posible.
Sin embargo, debemos recordar que hacer lo que la Ley requiere no significa
guardar bien la Ley para obtener la salvación. Esa no es una opción, nunca lo fue.
Significa, simplemente, vivir la vida que Dios nos permite vivir; es decir, una vida
de obediencia en la que hemos “crucificado la carne con sus pasiones y deseos”
(Gál. 5:24), una vida en la que reflejamos el carácter de Cristo.
“Andar”, en Romanos 8:4, es una expresión idiomática que significa “conducirse”.
La palabra carne denota a la persona no regenerada, tanto antes como
después de la condenación. Andar “conforme a la carne” es estar controlado por
los deseos egoístas.
En contraste, caminar según el Espíritu es cumplir los requerimientos justos de
la Ley. Solo con la ayuda del Espíritu Santo podemos cumplir estos requerimientos.
Solo en Cristo Jesús hay libertad para hacer lo que la Ley requiere. Aparte de Cristo,
esa libertad no existe. Al que es esclavo del pecado se le hace imposible hacer el
bien que quiere hacer (ver Rom. 7:15, 18).
¿Cuán bien guardas la Ley? Dejando de lado cualquier idea de obtener la salvación
mediante la Ley, ¿se cumple la “justicia de la Ley” en tu vida? Si no, ¿por qué
no? ¿Qué pretextos utilizas para racionalizar tu comportamiento?
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Lección de Escuela Sabática Para Adultos 2017.
4to trimestre 2017 “Salvacion Solo Por La Fe”
Lección 9: «NINGUNA CONDENACIÓN»
