«Que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios». Efesios 3:19, NVI
ASÍ SE PONEN DE MANIFIESTO las alturas de la perfección que podemos alcanzar por la fe en las promesas de nuestro Padre celestial, cuando cumplimos con lo que él requiere de nosotros. Por los méritos de Cristo tenemos acceso al trono del poder infinito. «El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» (Rom. 8: 32, RVA).— El conflicto de los siglos, cap. 28, p. 469.
El corazón que ha probado una vez el amor de Cristo, dama continuamente por una corriente más profunda, y a medida que impartimos, recibimos una medida más rica y abundante. Cada revelación de Dios al alma, aumenta la capacidad de conocer y de amar. El continuo anhelo del corazón es: más de ti; y la respuesta del Espíritu es siempre: mucho más.[…]
La vida de Cristo fue una vida cargada del mensaje divino del amor de Dios, y él anhelaba intensamente impartir este amor a otros en forma abundante. La compasión irradiaba de su rostro, y su conducta se caracterizaba por la gracia y la humildad, el amor y la verdad. Cada miembro de la iglesia militante debe manifestar las mismas cualidades si quiere unirse a la iglesia triunfante. El amor de Cristo es tan amplio, tan pleno de gloria, que en comparación con él todo lo que el ser humano estima tan grande se desvanece en la insignificancia. Cuando obtenemos una visión de él, exclamamos: ¡Oh, la profundidad de la riqueza del amor que Dios ha derramado sobre los seres humanos en el don de su Hijo unigénito! […]
Es el misterio de Dios en la carne, Dios en Cristo, la divinidad en la humanidad. Cristo se inclinó con una humildad sin paralelo, para que en su exaltación al trono de Dios también pudiera exaltar a aquellos que creen en él a un lugar con él en su trono. […]
«Mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos» (Efe. 3: 20), se nos dará «espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él» (Efe. 1: 17), para que seamos capaces de «comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento», para que seamos «llenos de toda la plenitud de Dios» (Efe. 3: 18, 19).— The Review and Herald, 5 de noviembre de 1908.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

