miércoles , 28 octubre 2026
Matinal Para Damas 2019

LIBRES PARA ADORAR

El Señor es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria. Éxodo 15:2 (NTV).

MIRIAM

Qué es adorar? En las Sagradas Escrituras la palabra «adorar» significa inclinarse, postrarse en actitud de humildad ante alguien superior a nosotros. En el relato del cruce del Mar Rojo, la adoración se expresa de forma exuberante y poderosa, porque Dios ha actuado de forma exuberante y poderosa. En otros momentos, la adoración es más íntima y reflexiva (María al derramar su perfume a los pies de Jesús), porque se expresa la liberación del pecado desde el arrepentimiento y la contrición. La forma de expresar nuestra adoración es el resultado de lo que experimentamos con Dios. De hecho, cómo adoramos a Dios dice mucho de quién es Dios en nuestra vida.

Cuando María lidera a las mujeres en adoración, expresa con total libertad su alegría y su agradecimiento hacia un Dios que la ha liberado, junto a su pueblo, un pueblo que fue esclavizado en Egipto durante mucho tiempo. La adoración de María está llena de alegría y entusiasmo: una alegría proporcional al sufrimiento que soportaron.

En la Biblia, los grandes cánticos de adoración están conectados a actos de liberación. El primer canto congregacional de adoración registrado en la Biblia es el de Moisés y María tras el cruce del Mar Rojo (Éxodo 15). El último canto registrado es el cántico de Moisés y del Cordero (Apocalipsis 15, 19). Ambos cantos tienen elementos en común: un mar, un Dios que obtiene la victoria y libera a su pueblo del enemigo, y un coro de personas que han sido liberadas y expresan su adoración al Creador con profunda emoción.

La adoración y la liberación van unidas. Cuando experimentamos la libertad de vivir en Jesús, cuando gozamos de la alegría de saber que él ya pagó nuestra deuda en la cruz y nos liberó del pecado, entonces adoramos desde el gozo, la libertad, y la seguridad de la salvación. Con reverencia, nos acercamos confiadamente al trono de la gracia y, mirando a Jesús, le ofrendamos nuestra adoración porque él compró nuestra libertad con su sangre. Él es el centro de nuestra vida y nuestra adoración. Junto con Moisés, María y los redimidos, ofrendamos nuestra vida cantando: «El Señor es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria».

Expresemos nuestra adoración con total libertad, desde la alegría, la esperanza y el agradecimiento.—

ADRIANA PERERA

 

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
Hijas del Rey

Diana de Aguirre

Narrado por: Norma Salinas & Silvia García

 

 

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