«Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación». 2 Corintios 5: 19

VUELVAN A Mí Y SEAN SALVOS» (Isa. 45: 22, NVI). Es inevitable ser atraído por el encanto del Hijo de Dios. Cristo vino como Dios manifestado en la carne, «el misterio que había estado oculto» (Col. 1: 26). Por tal razón, el hecho de aceptar o rechazar al Salvador del mundo tiene repercusiones eternas.— FundamentaLs of Christian Education, cap. 22, p. 179.
Por causa del pecado, los seres humanos quedamos separados de Dios. De no haber mediado el plan de redención, habríamos tenido que sufrir la separación eterna de Dios y las tinieblas de una noche sin fin. El sacrificio de Cristo ha permitido que se reanude la comunicación con Dios. Personalmente no podemos presentamos ante su presencia; nuestra naturaleza pecaminosa no nos permite ver su rostro, pero podemos contemplarlo y establecer comunicación con él por medio de Jesús, el Salvador […]. «Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo» (2 Cor. 5: 19).
La vida y la muerte de Cristo, precio de nuestra redención, no son para nosotros únicamente una promesa y garantía de vida, ni únicamente son los medios por los cuales se nos vuelven a abrir los tesoros de la sabiduría, sino además una revelación de su carácter mayor y más profunda que la que conocieron los santos moradores del Edén. Y a la vez que Cristo abre el cielo al ser humano, la vida que imparte abre nuestros corazones al cielo.
El pecado no solo nos separa de Dios, sino que destruye en el alma humana el deseo y la aptitud para conocerlo. La misión de Cristo consiste en deshacer toda esta obra del mal. Él tiene poder para fortalecer y restaurar las facultades del alma que han sido paralizadas por el pecado, que han ofuscado nuestro entendimiento y que han pervertido la voluntad. Abre ante nosotros las riquezas del universo y nos imparte poder para discernir estos tesoros y apropiarnos de ellos.— La educación, cap. 4, 27-28
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
