Les dijo: «Cuando os envié sin bolsa, alforja ni calzado, ¿os faltó algo?» Ellos dijeron: «nada». Y el Él les dijo: «Pues ahora el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una».
S. Lucas 22: 35, 36
Puede parecer exagerado, pero todavía hay gente que cree que las mujeres no deben predicar porque Pablo dijo que debían «estar en silencio» (1 Timoteo 2: 12). ¿Por qué Pablo dijo eso? Esa orden, ¿Es válida para nuestros días?
El versículo de hoy, que presenta una aparente contradicción de Jesús, aclara el asunto. Primero da una orden, y pocos meses después la modifica. ¿Cuándo estaba en lo cierto, en la primera o en la segunda orden?
Cuando Jesús envió a los setenta, las condiciones en la tierra de Galilea eran tranquilas. El pueblo estaba dispuesto a abrir sus casas y a hospedar mensajeros del evangelio. Nada les faltó, y al regresar dieron un entusiasta y positivo informe. «Hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre» (Lucas 10: 17). Pero los meses pasaron. El versículo de hoy nos traslada al día de la última cena. En breve Cristo ya no estaría con ellos, y los discípulos tendrían que partir con las nuevas del evangelio hacia los cuatro rincones de un mundo hostil. Por eso Jesús les dijo: » ‘Cuando os envié sin bolsa, alforja ni calzado, ¿os faltó algo?’ Ellos dijeron: ‘Nada’. Y les dijo: ‘Pues ahora el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una’ «.
Cuando en la primera ocasión Jesús aconsejó a sus discípulos que no hicieran ninguna provisión al salir para cumplir la misión, las condiciones y la cultura del pueblo galileo, entre los cuales la misión sería cumplida, eran peculiares. Pero cuando, meses después, Jesús le ordenó que hicieran provisión, las circunstancias eran diferentes y la cultura de los pueblos en los cuales la misión sería cumplida, también era distinta de la cultura galilea. Jesús cambió la orden porque ella no involucraba ningún principio.
Cuando Pablo dijo que las mujeres no debían hablar en público, las circunstancias y la cultura eran diferentes; ademas; en el hecho de que una mujer predique no hay ningún principio eterno involucrado. Pero cuando Pablo dice que los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos, está hablando de un principio eterno que tiene que sobrevivir a cualquier cultura y a cualquier tiempo.
El ser humano correrá el peligro de caer en discusiones mezquinas cuando, por no tener una vida de comunión diaria con Jesús, comienza a fundamentar su fe en pequeños asuntos bíblicos que no tienen nada que ver con la eternidad del evangelio.
Que Dios nos ayude a hacer de este día, un día más de compañerismo con la fuente de nuestro poder, de nuestra seguridad y de nuestra salvación: JESÚS.
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por Alejandro Bullón
