«En buenos pastos las apacentaré y en los altos montes de Israel estará su pastizal; allí dormirán en buen redil y con pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel. Yo apacentaré mis ovejas y les daré aprisco», dice Jehová, el Señor. «Yo buscaré a la perdida y haré volver al redil a la descarriada, vendaré la perniquebrada y fortaleceré a la débil; pero a la engordada y a la fuerte destruiré: las apacentaré con justicia. En cuanto a vosotras, ovejas mías», así ha dicho Jehová, el Señor: ‘Yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos»».Ezequiel 34: 14-17

CUANDO ALGUIEN SE SEPARA de Dios para servirse a sí mismo, es esclavo de Mammón. La mente que Dios creó para unirse a los ángeles, ha llegado a degradarse en el servicio de lo terrenal e inferior. Este es el fin al cual conduce servir únicamente a nuestro ego. Si alguien ha escogido ese estilo de vida, ha de saber que estás malgastando en aquello que no es pan, y trabajando por lo que no satisface. Ha de llegar el momento cuando se dé cuenta de su degradación. Solo en la provincia apartada, se sentirá miserable, y en su desesperación clamará: «¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Rom. 7: 24).
El amor de Dios sigue implorando al que ha escogido separarse de él, y pone en acción influencias para traerlo de vuelta a la casa del Padre. El hijo pródigo volvió en sí en medio de su desgracia. El engañoso poder que Satanás había ejercido sobre él quedó quebrantado. […] Desdichado como era, el hijo pródigo halló esperanza en la convicción del amor de su padre. Fue ese amor el que lo atrajo hacia el hogar. Del mismo modo, la seguridad del amor de Dios constriñe al pecador a volver a Dios.
En la parábola al hijo pródigo no se le reprocha nada, ni se le echa en cara su mal proceder. El hijo siente que su pasado le ha sido perdonado, olvidado y borrado para siempre. Y así Dios dice al pecador: «Yo deshice como a una nube tus rebeliones Y como a una niebla tus pecados». «Perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado» (Isa. 44: 22; Jer. 31:34).— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 16, pp. 161-164.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
