«Mostrándote en todo como ejemplo de buenas obras.
Demuestra en tu enseñanza integridad, seriedad y palabra sana e irreprensible
para que el que se nos oponga se avergüence no teniendo
nada malo que decir de ninguno de nosotros».
Tito 2: 7, 8, RVA15
UN CRISTIANO SALUDABLE yen crecimiento no será un receptor pasivo entre sus compañeros. Debe dar tanto como recibir. Nuestras buenas obras aumentan mediante el ejercicio. La sociedad cristiana nos proporcionará aire puro para respirar y, al respirarlo, debemos ser activos. La obra cristiana realizada, la compasión, el ánimo y las instrucciones que demos a quienes lo necesitan; la abnegación, el amor, la paciencia y la fortaleza, crearán en nosotros fe, obediencia, esperanza y amor a Dios. […] Es esencial para los músculos y la fortaleza espiritual que el alma se ejercite. Debe desplegarse actividad espiritual y aprovechar todas las oportunidades para hacer el bien. […] Cuanto más fiel sea una persona en el cumplimiento de sus deberes cristianos, tanto más vigor desarrollará.— Mente, carácter y personalidad, t. 2, cap. 89, p. 444.
La debilidad y la vacilación nunca harán respetable la profesión cristiana. No es posible alcanzar a las personas donde se encuentran y elevarlas a menos que se inspire algo de confianza en ellas por medio de nuestra sinceridad y piedad. Jamás podremos alcanzarlas descendiendo de la plataforma de la verdad y de la reforma, sino trayéndolas encima de esta plataforma que la Palabra de Dios ha provisto para nosotros. Si los que se oponen a nuestra fe ven que los que la profesamos somos sinceros, firmes e incorruptibles en todo momento y bajo toda circunstancia; que moramos en Cristo, la Vid viviente; y que somos seguidores inconmovibles de la verdad y la reforma, reflejaremos el espíritu y el carácter de Cristo. En nuestros negocios, en las relaciones con los creyentes y los incrédulos, en la iglesia, en el hogar, en cada lugar, manifestaremos la influencia del amor del Salvador, la cual tendrá un influjo decisivo sobre los creyentes.
El genio, los talentos, y el dinero no son esenciales para ejercer esta influencia; pero es indispensable que permanezcamos en Cristo y que él permanezca en nosotros, porque así nuestro fruto será para justicia.— Carta 1, 1882, pp. 14, 15.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hyronimus & Martha González.

