«LA VICTORIA»

EL REINO DE LA GRACIA

«Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucrist0> 1 Corintios 15: 57, NVI

No se ganan victorias a través de ceremonias o exhibiciones, sino por medio de la obediencia sencilla al Generalísimo, Señor Dios del cielo. Aquel que pone su confianza en este Líder, jamás sabrá lo que es la derrota.— Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 144.

La mayor parte de las preocupaciones de la vida, sus corrosivas cuitas diarias, sus quebraderos de cabeza, sus irritaciones, son el resultado de un carácter sin control. El gobierno de sí mismo es el mejor gobierno del mundo. El noventa y nueve de cien problemas que amargan tan terriblemente la vida podrían haberse ahorrado con el ornamento de un espíritu manso y pacífico.  El hombre natural debe morir y el nuevo hombre, en Cristo Jesús, debe apoderarse del alma, para que el seguidor de Jesús pueda decir en verdad: «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí» (Gál. 2: 20).

El yo es difícil de conquistar. No es fácil someter al Espíritu de Cristo la depravación humana en cada una de sus formas. Aun así, todos deberían quedar impresionados con el hecho de que, a menos que se ganen la victoria por medio de Cristo, no tienen esperanza. La victoria es alcanzable porque con Dios nada es imposible. Con su gracia ayudadora, es posible vencer todo mal temperamento y toda depravación humana. Pueden ser vencedores si, en nombre de Cristo, se aplican decididamente a la tarea.— Ibid., t. 4, p. 343.

Las tentaciones de Satanás son ahora mayores que nunca, pues sabe que le queda poco tiempo y que muy pronto cada caso será decidido para vida o para muerte. Ahora no es el momento de dejarse vencer por el desaliento ni de sucumbir bajo la prueba. Hemos de sobreponemos a todas nuestras aflicciones y confiar plenamente en el todopoderoso Dios de Jacob. Basta su gracia para resistir todas las pruebas, y aunque estas sean más fuertes que nunca, si tenemos absoluta confianza en Dios, podremos vencer todas las tentaciones y por su gracia salir victoriosos.  Cuando nos asalten las tentaciones y las pruebas, acudamos a Dios para luchar con él en oración. No dejará que volvamos vacíos, sino que nos dará fortaleza y gracia para vencer y quebrantar el poderío del enemigo.— Primeros escritos, cap. 7, p. 70.

 

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

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