jueves , 23 abril 2026
Matinal Para Menores 2014

La úlcera de Kenny

«No te sobrevendrá ningún mal ni la enfermedad llegará a tu casa» (Salmo 91: 10).

12Dondequiera que Kenny, de doce años, miraba, veía problemas. En las no­ticias veía a la policía entrando en la mansión de un capo de la droga, a terroris­tas secuestrando aviones y haciendo estallar artefactos explosivos, a racistas manifestándose abiertamente en las calles de varias ciudades, a bandas organi­zadas secuestrando niños… Aunque se sentía horrorizado, no podía dejar de pensar en la violencia. Leía todo lo que podía sobre el tema. Miraba cada espe­cial en la televisión. Decoraba las paredes de su habitación con afiches oscuros y siniestros, con ilustraciones de fuerzas malignas en acción. En sus cuadernos hacía dibujos de pistolas humeantes y de cuchillos chorreando sangre.

Su obsesión con la muerte afectaba cada aspecto de su vida, incluso su sueño. En las noches se la pasaba despierto durante horas, luchando contra su vivida imaginación. Cuando se dormía, tenía pesadillas sangrientas, y al día siguiente le costaba mucho concentrarse en la escuela. Su apetito disminuyó a medida que fue aumentando su hambre de emoción y peligro. Un día que se quejó de que le dolía el estómago, su mamá lo llevó a un médico cristiano. Después de diversos análisis, el doctor le dijo que tenía una úlcera.

«Kenny —dijo el médico—, yo puedo tratarte las úlceras por fuera con me­dicinas, pero si de verdad te quieres curar, debes comenzar a tratar tu problema desde adentro, desde tu mente. Debes aprender a vivir en paz». El doctor tomó su cuaderno y le dijo: «Te voy a recetar algo. Si lo tomas como te indico, tus problemas de estómago desaparecerán». Y escribió: «Salmo 91: Todos los días, una vez en la mañana y una vez en la noche. Filipenses 4:8: Cada vez que sea necesario». Kenny siguió el consejo y su úlcera desapareció.

La muerte, la violencia y el odio son cosas que no van a cambiar en el mun­do. Pero Kenny sí cambió. Comenzó a conocer Dios. Aunque el mundo parece fuera de control, él sabe que llegará un momento en que las fuerzas del mal serán completamente destruidas. Dios reina, hoy, mañana y siempre. Esa es una verdad con la que Kenny puede vivir. ¿Y tú?

Tomado de:
Lecturas devocionales para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo

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