LAS OBRAS DE DIOS
«Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios». Hebreos 11:8-10

ABRAHAM NO TUVO POSESIÓN en la tierra, «ni aun para asentar un pie» (Hech. 7: 5). Poseía grandes riquezas y las empleaba en honor de Dios y para el bien de los demás; pero no consideraba este mundo como su hogar. El Señor le había ordenado que abandonara a sus compatriotas idólatras, con la promesa de darle la tierra de Canaán como posesión; y sin embargo, ni él, ni su hijo, ni su nieto la recibieron.
Cuando Abraham necesitó un lugar donde sepultar sus muertos, tuvo que comprarlo a los cananeos. Su única posesión en la tierra prometida fue aquella tumba cavada en la peña en la cueva de Macpela.
Pero Dios no faltó a su palabra; ni tuvo esta su cumplimiento final en la ocupación de la tierra de Canaán por el pueblo judío. […] Abraham mismo debía participar de la herencia. […] Y la Sagrada Escritura enseña expresamente que las promesas hechas a Abraham han de ser cumplidas mediante Cristo. […] Dios dio a Abraham una vis-lumbre de esta herencia inmortal, y con esta esperanza, él se conformó. «Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Heb. 11: 9-10).
De la descendencia de Abraham dice la Escritura: «En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra» (Heb. 11: 13). Tenemos que vivir aquí como «extranjeros y peregrinos» (Heb. 11: 13), si deseamos la patria «mejor, es decir, la celestial» (Heb. 11: 16, NVI).— Patriarcas y profetas, cap. 14, pp. 146-147.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
