miércoles , 10 junio 2026
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Devocional Vespertino 2020

LA TIERRA PROMETIDA QUE NO ESTÁ EN ESTA TIERRA

LAS OBRAS DE DIOS

«Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios». Hebreos 11:8-10

ABRAHAM NO TUVO POSESIÓN en la tierra, «ni aun para asentar un pie» (Hech. 7: 5). Poseía grandes riquezas y las empleaba en honor de Dios y para el bien de los demás; pero no consideraba este mundo como su hogar. El Señor le había ordenado que abandonara a sus compatriotas idólatras, con la promesa de darle la tierra de Canaán como posesión; y sin embargo, ni él, ni su hijo, ni su nieto la recibieron.

Cuando Abraham necesitó un lugar donde sepultar sus muertos, tuvo que comprarlo a los cananeos. Su única posesión en la tierra prometida fue aquella tumba cavada en la peña en la cueva de Macpela.

Pero Dios no faltó a su palabra; ni tuvo esta su cumplimiento final en la ocupación de la tierra de Canaán por el pueblo judío. […] Abraham mismo debía participar de la herencia. […] Y la Sagrada Escritura enseña expresamente que las promesas hechas a Abraham han de ser cumplidas mediante Cristo. […] Dios dio a Abraham una vis-lumbre de esta herencia inmortal, y con esta esperanza, él se conformó. «Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Heb. 11: 9-10).

De la descendencia de Abraham dice la Escritura: «En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra» (Heb. 11: 13). Tenemos que vivir aquí como «extranjeros y peregrinos» (Heb. 11: 13), si deseamos la patria «mejor, es decir, la celestial» (Heb. 11: 16, NVI).— Patriarcas y profetas, cap. 14, pp. 146-147.

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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez

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