Satanás, el archiengañador, se transforma en ángel de luz y se presenta a los jóvenes con sus engañosas tentaciones, y consigue apartarlos, paso a paso, de la senda del deber. Se lo describe como acusador, engañador, mentiroso, atormentador, asesino. “El que hace pecado, es del diablo”. 1 Juan 3:8. Cada transgresión acarrea condenación sobre el alma y provoca el desagrado divino. Dios discierne los pensamientos del corazón. Cuando se acarician pensamientos impuros, no es necesario expresarlos por palabras o hechos para consumar el pecado y acarrear la condenación sobre el alma. Su pureza ya está contaminada, y el tentador ha triunfado.
Todo hombre es tentado cuando es llevado por sus propias concupiscencias y seducido. Al seguir sus inclinaciones se aparta del camino de la virtud y del bien verdadero. Si los jóvenes poseyesen integridad moral, en vano se les presentarían las más fuertes tentaciones. El acto de tentar es de Satanás, pero el de ceder es vuestro. Toda la hueste de Satanás no tiene poder para forzar al tentado a ceder. No hay excusa para el pecado.
Mientras algunos de los jóvenes malgastan sus facultades en la vanidad y la locura, otros disciplinan sus mentes, almacenando conocimientos, ciñéndose la armadura para entrar en la batalla de la vida, decididos a tener éxito. Pero no pueden hacer de la vida un éxito, por alto que quieran subir, a menos que concentren sus afectos en Dios. Si quieren volverse a Dios de todo corazón, rechazando la lisonja de los que en el menor grado pudieran debilitar su buen propósito, tendrán fuerza y confianza en Dios.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 14—LAS RELACIONES SOCIALES—CAP 146—
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
