«Yo soy el Señor su Dios. Sigan mis decretos, obedezcan mis leyes
y observen mis sábados como días consagrados a mí, como señal entre ustedes
y yo, para que reconozcan que yo soy el Señor su Dios».
Ezequiel 20: 19-20, NVI
EL SÁBADO LE FUE DADO a la humanidad para conmemorar la obra de la creación. Cuando el gran Jehová colocó los fundamentos de la tierra, cuando vistió a todo el mundo con su traje de hermosura, y creó todas las maravillas de la tierra y del mar, instituyó el sábado y lo santificó. Cuando las estrellas de a mañana cantaban, y todos los hijos de Dios daban voces de gozo, el sábado fue apartado como un monumento de Dios. Dios santificó y bendijo el día en que había reposado de su obra maravillosa. […]
Así como el árbol del conocimiento fue colocado en el medio del huerto del Edén, también el mandamiento que atañe al sábado fue colocado en medio del Decálogo. Respecto del fruto del árbol del conocimiento, la prohibición fue esta: «No deben comerlo, […] si lo hacen, morirán» (Gén. 3: 3, NTV). Dios dijo sobre el sábado: No lo contaminarán, sino que lo santificarán. «Acuérdate del sábado para santificarlo» (Éxo. 20: 8). Así como el árbol del conocimiento fue la prueba de la obediencia de Adán, también el cuarto mandamiento es la prueba que Dios dio para probar la lealtad de todo su pueblo.— The Review and Herald, 30 de agosto de 1898.
El sábado es una señal entre Dios y su pueblo. Es el día santo dado por el Creador al ser humano como día de reposo, para reflexionar sobre las cosas sagradas. Dios dispuso que se observara a través de las edades como un pacto eterno. Debía considerárselo como un tesoro peculiar, como un legado que debía ser cuidadosamente preservado.
Cuando observamos el sábado, recordemos que es la señal que el cielo le ha dado al hombre de que es acepto en el Amado, de que si es obediente puede entrar en la ciudad de Dios y participar del fruto del árbol de la vida. Al dejar de trabajar el séptimo día, testificamos ante el mundo que estamos del lado de Dios y que nos esforzamos por vivir en perfecta conformidad con sus mandamientos. Así reconocemos como nuestro soberano al Dios que creó al mundo en seis días y reposó el séptimo.
El sábado es el broche que une a Dios y a su pueblo.— The Review and Herald, 28 de octubre de 1902.
#DevocionalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

