VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
Estoy seguro que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese. Filipenses 1:6.
MENSAJE
El amor de Dios crece en nosotros hasta llenar nuestras vidas.
REFERENCIAS
Mateo 13:31-33; Palabras de vida del gran Maestro, pp. 54-56; 68:74; cap. 7; Creencias fundamentales 11, 10, 3.
¿Acaso en alguna ocasión te han obligado a ir a algún lugar, o a hacer algo que realmente no deseabas? ¿Cuál fue el resultado? ¿Resultó ser algo mejor de lo que tú esperabas? Imagina a dos muchachos que fueron a escuchar a Jesús.
Caminando entre la ruidosa multitud que seguía a Jesús, un muchacho hebreo escuchó una voz familiar detrás de él.
-¡Espera! -Mirando a su alrededor vio a su amigo luchando para abrirse paso entre la gente.
-No sabía que ibas a venir -dijo el muchacho.
-Me obligaron -dijo su amigo encogiéndose de hombros-. ¿Ya ti?
-He venido para ver de quién hablan tanto mis padres -dijo el primer chico.
Buscando entre la multitud, encontró a sus padres y los saludó agitando sus brazos. Al encontrar un espacio menos concurrido por la multitud, se tendieron sobre el pasto. Al frente de ellos un hombre levantó las manos. La multitud se aquietó.
-Algunos se preguntan acerca del reino de Dios. Les diré a qué se parece -dijo Jesús-. Miren esa planta de mostaza.
Los muchachos miraron hacia donde Jesús había señalado.
-¿Y qué tiene eso de especial? -Le dijo quedamente a su amigo.
-Estoy de acuerdo, es solo una planta -comentó el otro muchacho.
Las plantas de mostaza eran comunes. Crecían hasta una altura de dos metros. Las bandadas de aves descansaban en esas plantas. Se comían 92 las pequeñas semillas y descansaban a la sombra de sus ramas.
-Todos saben que la semilla de mostaza es tan pequeña que apenas se la puede ver -continuó Jesús-. ¿Pero qué pasa cuando la semilla se siembra en el terreno? Al principio los pequeños brotes salen de la tierra. Cuando el tallo crece y las ramas empiezan a salir, las hojas y el fruto aparecen en la planta. Cuando termina de crecer, la mostaza es la más alta de las hortalizas.
La gente murmuró asintiendo.
-El reino de Dios es también como la levadura que una mujer coloca en la masa -continuó Jesús, mientras los amigos se miraban-. Cuando ella hace pan añade solamente una pequeña cantidad de levadura en comparación con la harina. Pero la levadura actúa en toda la masa. No se queda solamente en una pequeña porción. A medida que la levadura se extiende a través de la masa, el pan empieza a crecer.
Los muchachos pensaron en el número de veces que habían observado a sus madres mientras hacían el pan. El pan crecía como un todo, no solo una pequeña parte a la vez.
Enderezándose y viendo a un hombre que les había fruncido el ceño, uno de los jóvenes le preguntó al otro:
-¿Qué tienen que ver la planta de mostaza y el pan con el reino?
-Yo no sé -le contestó su amigo susurrando-o Vamos a preguntarle a tu padre.
Caminando a casa con su familia al final del día, el muchacho no podía soportar más la espera.
-¿Entendieron algo de lo que Jesús habló acerca de la semilla de mostaza y la levadura? -preguntó el joven.
-¿Qué piensas que quiso decir? -preguntó su padre.
-No estoy seguro -replicó el hijo-o Pienso que quizá se refería a nosotros.
-Me parece correcto -asintió el padre-o Como pueblo escogido de Dios, espero que formemos parte de su reino. ¿Y tú qué piensas? -se volvió para ver al otro joven.
-No sé -dijo el amigo, frotándose los párpados-. Yo creía y pensaba que sería un tipo diferente de reino. Un reino que vencería a los romanos.
-Probablemente eso es -dijo el primer joven deteniéndose-. La semilla de mostaza es como nuestra nación. Pequeña y sin ayuda. Pero ustedes saben que un día nos transformaremos en los más grandes.
-¡Porque los profetas así lo dijeron! -dijo su amigo, con un gesto de satisfacción-. ¿Pero qué significa la levadura?
-Creo que entiendo esa parte. ¿Has observado a tu madre hornear pan, verdad?. La levadura leuda todo el pan, no solo una parte de él-dijo el muchacho haciendo una pausa.
-El campesino tiene que poner la semilla en la tierra. Así que el principio del nuevo reino ya puede estar aquí -agregó el segundo joven, lentamente.
-Eso puede ser -dijo su padre.
-¿Significa que no tenemos que hacer nada?
-Por lo que yo entendí, Dios lo hace todo por nosotros -dijo la madre-. De principio a fin.
-¿Sabes cómo hacer pan de mostaza? -preguntó poniendo su mano sobre el hombro de su madre.
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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
1er Trimestre 2024
Lección 08: «LA SEMILLA Y EL REINO»
Colaboradores: Hermanitas Noisette, Jeanniree y Jeanneris y Adriana Jiménez
