La santificación es una tarea diaria. Nadie se engañe creyendo que Dios lo va a perdonar y bendecir mientras pisotee uno de sus requerimientos. La comisión voluntaria de un pecado conocido acalla la voz testificadora del Espíritu, y separa al alma de Dios. Sea cual fuere el éxtasis del sentimiento religioso, Jesús no puede morar en el corazón que no hace caso de la ley divina. Dios honrará solamente a los que lo honran.
“Si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavosdeaquelaquienobedecéis”. Si nos dejamos dominar por la ira, la concupiscencia, la codicia, el odio, el egoísmo o cualquier otro pecado, nos hacemos siervos del pecado. “Ninguno puede servir adosseñores”. Si servimos al pecado, no podemos servir a Cristo. El cristiano sentirá la incitación al pecado, pues la carne desea vivamente la concupiscencia, oponiéndose al Espíritu; pero el Espíritu.
2 Romanos 6:16. 3 Mateo 6:24.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
“Capítulo 30”
Por: Elena G De White
Colaboradores:Liseth Orduz
