«Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebáis, en memoria de mí»
1 Corintios 11: 25.
La sangre como tal tiñe de color rojo lo que toca. Es una sustancia que, lejos de limpiar, mancha. Sin embargo, en la Biblia, la sangre tiene una connotación diferente: es utilizada simbólicamente para limpiar. Muchas referencias bíblicas hablan de la sangre como un elemento de purificación. En el libro de Hebreos 9: 22, el apóstol Pablo dice: «Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamientos de sangre no hay remisión». Es decir, la sangre; desde la perspectiva bíblica, es vital para la salvación de los seres humanos.
Antiguamente, Dios había dado instrucciones precisas al pueblo de Israel de cómo debía ser manejada la sangre. Los corderos u otros animales eran degollados, su sangre era puesta en un recipiente especial para untar los cuernos del altar de sacrificios, y era llevada al interior del santuario parala purificación o el perdón de los pecados. Todo el pueblo era consciente de lo sagrada e importante que era la sangre del sacrificio..
Cristo, simbolizando el cordero expiatorio por los pecados del mundo, fue llevado al lugar del sacrificio. No fue en un altar ni tampoco en el templo, sino en una cruenta cruz para derramar su sangre preciosa para la salvación de la raza humana.
La sangre de Jesús tiñó de rojo la madera de la cruz, corrió por sus sienes, por su costado y por sus piernas hasta caer al suelo. Fue la tierra el recipiente perfecto, que recogió la sangre de su Hacedor para ser ofrecida a Dios como el pago perfecto para rescatar a la raza humana. Toda deuda había sido saldada y no podía haber más reclamos. La sangre de Jesús lo pagó todo y es suficiente para limpiarte de todo pecado.
En la última cena con sus discípulos, el Señor dio a beber el vino de uva como un símbolo de su sangre. Los discípulos entendían muy bien que beber el vino era simbólicamente beber su sangre. Hacer esto de manera voluntaria era declarar a consciencia que aceptaban el sacrificio de Jesús a favor de ellos, un sacrificio que no había sido solo un asesinato con un juicio malévolo y tendencioso, sino que se trataba de uno que iba a tener consecuencias eternas para el ser humano.
Cuando tomas el jugo de uva y el pan en la Santa Cena estás diciendo que aceptas su sacrificio, que lo reconoces como tu Dios y Redentor, y que lo aceptas como el único Dios, el Creador del cielo y de la tierra. Por su sacrificio eres salvo, por su sangre eres limpio y tus pecados perdonados, porque todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
