Es vuestro privilegio, queridos jóvenes amigos, glorificar a Dios en la tierra. Para hacerlo, debéis desviar la mente de las cosas superficiales, frívolas y sin importancia, hacia las que son de valor eterno.
Vivimos en una época en que todos deberían prestar especial atención al mandato del Salvador: “Velad y orad, para que no entréis en tentación”(1). Una de nuestras más fuertes tentaciones es la de la irreverencia. Dios es superior y santo; y para el alma humilde y creyente su casa en la tierra, el lugar donde su pueblo se reúne para adorarle, es como la puerta del cielo. Los himnos de alabanza, las palabras habladas por los ministros de Cristo, son los instrumentos designados por Dios para preparar un pueblo para la iglesia de lo Alto, para ese culto superior en el que no puede penetrar nada que sea impuro o profano.
1) Mateo 26:41.
#MensajeParaLosJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 8—LA VIDA DE DEVOCION —capítulo 86
Por: Elena G De White
Colaboradores:Liseth Orduz & América Lara
