sábado , 24 octubre 2026
Matinal Para Adultos 2018

La puerta angosta

«Procuren entrar por la puerta angosta; porque les digo que muchos querrán entrar, y no podrán». Lucas 13: 24, DHH

LA PUERTA AL REINO de Dios siempre ha estado abierta. Mientras Jesús se encaminaba a Jerusalén, alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (v. 23), y Jesús contestó con las palabras del versículo de hoy. Por lo tanto, lo primero que necesitamos definir es quién es la puerta.

Cristo dijo: «Yo soy la puerta; el que por mí entre será salvo» (Juan 10: 9). También dijo: «»YO soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14:6). Si la entrada al reino es Jesús, necesitamos someternos siempre a su voluntad. Los problemas surgen cuando decidimos seguir nuestras propias inclinaciones por encima de los designios de Dios. Por eso en el Sermón del Monte, Jesús dijo: «Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella, pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mateo 7: 13, 14).

Hay dos puertas, dos caminos y dos destinos; dos tipos de caminantes, dos tipos de árboles con dos tipos de frutos, dos constructores, dos cimientos y dos casas. Unos nos llevan a Dios, y otros nos alejan de él.

Pablo nos aconseja: «Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Filipenses 2: 12, 13). «¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron» (Hebreos 2: 3).

«Se le concede al hombre una parte en esta gran lucha por la vida eterna: debe responder a la acción del Espíritu Santo. [.. .l No es un ser pasivo que se haya de salvar en la indolencia. Está llamado a esforzar todo músculo y ejercitar toda facultad en la lucha por la inmortalidad; sin embargo, es Dios quien imparte la eficiencia. Ningún ser humano puede salvarse en la indolencia» (Consejos para maestros, padres y alumnos, cap. 53, p. 352).

Esforcémonos con ayuda del Señor y del Espíritu para entrar por esa puerta y alcanzar la vida eterna.

#MatinalDeAdultos
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2018
“Fuentes De Vida¨
Por: David Javier Pérez

Matinales relacionados

Señor, gracias por el año que termina

«Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para...

Gratitud por tu bondad

Bendito seas, Dios de Israel! Solo tú haces maravillas. ¡Bendito seas por...

El reinado eterno de Cristo

«Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras...

Gratitud por la grandeza de Dios

«Pero al día siguiente, Dagón estaba una vez más de rodillas ante...