«Me ha dicho: «Bástate (es suficiente y te capacita para hacer frente a cualquier problema) mi gracia
(mi favor, mi bondad y mi misericordia), porque mi poder se perfecciona (se cumple y se completa) en la debilidad». Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo» (2 Corintios 12: 9).
Las explicaciones entre paréntesis que he añadido a este versículo, tienen como objetivo hacer que un texto familiar cobre vida. ¿Cuántas veces te has visto enfrentándote a una misma prueba una y otra vez? Yo bastantes. Por ejemplo, con las cuatro operaciones de rodilla que sufrí entre 2007 y 2013. En más de una ocasión me sorprendí preguntando a Dios: «¿Por qué a mí? ¿Por qué tengo que pasar cuatro veces por esta prueba? ¿Qué he hecho para que esta dificultad se repita en mi vida con tanta frecuencia y con consecuencias tan dolorosas?». ¿Te resulta familiar? Creo que todas hemos andado por el camino de la duda y el desánimo cuando nos hemos enfrentado a una gran prueba, y más aún cuando esa prueba se repite una y otra vez.
El versículo de hoy ha sido mi brújula a lo largo de estos años. Cuando he tenido preguntas que hacerle a Dios, estas palabras han orientado mi mente hacia estas verdades: Dios me ama, le importa lo que sucede en mi vida, es testigo de mi dolor y me dará cuanto necesito para enfrentarme a la prueba. Sé que es difícil de creer cuando estás haciendo frente a una situación difícil, especialmente una sobre la cual no tienes control. Parece que Dios se ha olvidado de ti, que la vida te está derribando a golpes y que no hay lugar donde ir; parece que nadie te ayuda y que a nadie le importa. Pero a Dios le importa. Simplemente tenemos que encontrar el rumbo; como un barco perdido en el mar, necesitamos mirar la brújula de la Palabra de Dios y encontrar el camino de vuelta.
Por este motivo, en cada intervención quirúrgica, cada día de dolorosa rehabilitación, e incluso ahora que lucho contra un dolor diario resultado de las múltiples operaciones en mis rodillas, puedo decir con seguridad: «Dios es ml fortaleza, y su fuerza se multiplica en mi debilidad». ¡Aleluya!
Heather Dawn Small
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2017
“Vivir su amor”
Por: Ardis Stenbakken.
