«A todo lo creado que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, oí decir: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos»». Apocalipsis 5:13
EN LA ISLA DE PATMOS, Juan vio las cosas que Dios quería que transmitiera a su pueblo. Aquí hay un tema digno de nuestra consideración. Aquí hay lecciones grandes y abarcantes que todas las huestes angélicas procuran comunicar. La sabiduría infinita, el amor infinito, la justicia infinita, la misericordia infinita: en profundidad, altura, longitud y anchura. Se han utilizado innumerables plumas para describir la vida, el carácter y la obra mediadora de Cristo y, sin embargo, para cada mente a través de la cual obra el Espíritu Santo, estos temas parecen frescos y nuevos, en conformidad con la mente y el espíritu del instrumento humano. El Señor Jesús prometió que el Espíritu que enviaría recordaría sus palabras a las mentes de los que estuvieran preparados para recibirlas. Después de su resurrección abrió su entendimiento para que comprendieran las Escrituras. Hasta ese momento, los discípulos no las habían comprendido porque la escoria de la erudición rabínica había ocultado la verdad de su vista.
Cuando la verdad se recibe, se puede expandir constantemente y alcanzar nuevo desarrollo. Aumenta en brillo a medida que la contemplamos, y crece en altura y profundidad a medida que procuramos captarla. Así nos eleva a la norma de la perfección y nos da fe y confianza en Dios como nuestra fortaleza para realizar la obra que tenemos delante. Necesitamos la verdad como está en Jesús. […] Como sus representantes y testigos debemos lograr una comprensión completa de la verdad salvadora mediante el conocimiento práctico.
«En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados» (Col. 1: 14). Esta es la gran verdad práctica que debemos imprimir en el alma. Es de la mayor importancia que todos comprendan la grandeza y el poder de la verdad para los que la reciben. «Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad» (Col. 2: 9).— Manuscrito 153, 1898.
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
