jueves , 15 octubre 2026
Matinal Adolescentes 2026

La plaza del tiempo

«NO AMEN A ESTE MUNDO NI LAS COSAS QUE LES OFRECE» (1 JUAN 2:15).
Uno de los lugares más visitados de la Tierra es una plaza. Más de 40 millones de personas van allí cada año para verla, fotografiarla y admirarla. Esa cantidad de personas es más del doble de toda la población de la gran ciudad de San Pablo, en Brasil. ¿Ya adivinaste de qué lugar estamos hablando?
En la metrópoli mundial, Nueva York, hay un lugar sumamente concurrido que de plaza no tiene nada. No hay banquitos ni jardines, y mucho menos niños con cometas. Pero ahí está ella: la famosa Times Square, pegada a la avenida Broadway, dónde se presentan los musicales más grandes del mundo. Estar en la «Plaza del Tiempo» es sentirse un nadie en medio de una multitud. Porque, en este «punto de encuentro del mundo», la gente quiere ver los enormes carteles luminosos, pantallas led del tamaño de edificios y gigantescas publicidades que llenan los ojos. Además, en Año Nuevo, allí se lleva a cabo la celebración más famosa de los Estados Unidos, con millones que esperan una bola de luces que desciende desde el edificio central de la plaza.
Ahora, reflexionemos un poco sobre esta «plaza de cemento». Nunca fue el plan original de Dios que sus hijos vivieran hacinados en edificios, corrieran por calles llenas de rascacielos y se aglomeraran alrededor de paneles luminosos. ¡No! Él nos creó para vivir en un jardín, en el Edén, rodeados de una naturaleza única. Fue el pecado lo que cambió por completo los planes originales del Creador. La desobediencia de Adán y Eva fue como arrancar un pez del océano y ponerlo en una pecera.
O quizá algo peor. ¿Sabes por qué? Si tomaras un pez y lo arrojaras sobre la arena, ¿crees que estaría feliz? Mientras sus escamas se secan y sus ojos se desorbitan, ¿sería feliz? Ahora, imagínate que le tiras dinero encima o que pones varios peces hembras a su lado para que se sequen con él. ¿Crees que eso lo haría feliz? ¿Y si le dieras un auto de lujo o unos lentes de marca? ¿Le gustaría? ¡Por supuesto que no! Simplemente porque el pez fue creado para el agua, no para la arena bajo el sol abrasador.
¿Lo entiendes? Ni la «Plaza del Tiempo» es un océano, ni tu casa es el mar, ni este mundo es agua pura. Necesitamos vivir con Jesús para regresar al verdadero Edén. No te dejes engañar por el mundo. Ancla tus ideales en los planes de Dios y cuenta siempre con él como tu mejor Amigo.
¿Sabes qué? Tu día será como un hermoso paseo por la plaza, tomado de la mano del Creador, con mucho tiempo para aprovechar.

 

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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Iker Cardoso y Claudia Escamilla

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