Materiales: Silueta de un camello dibujado en un pedazo de cartulina, granos de lentejas y pegamento.
UNA FÁBULA cuenta que había una puerta pequeña en los muros de Jerusalén por donde tenían que pasar los mercaderes con sus camellos. Según la historia se la llamaba «el ojo de la aguja». Para pasar por ella cada camello tenía que arrodillarse. Luego había que descargarlo. Con cierta dificultad pasaba al otro lado donde se lo volvía a cargar.
¡Esos eran camellos muy ágiles!
Los camellos no podían pasar por aquella puerta a no ser que primeramente se le quitara toda su carga.
Bueno, aunque esta historia no sea verdadera podemos aprender algo de ella. Tenemos que despojarnos, quitarnos las cargas que tengamos, luego arrodillarnos para así entrar por la puerta que lleva al cielo.
Gracias, Jesús, porque nos enseñas que debemos entregarte nuestras cargas a ti.
Actividad práctica: Pegar los granos de lentejas en la figura del camello hasta cubrir todo su cuerpo, menos la cabeza. Pintarle los ojos de negro.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Pequeños
«Maravillas De La Creación»
Por: Maria Carolina Vargas de Ortiz
