«Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús». Apocalipsis 14: 12 (RV60)
LA PACIENCIA es uno de los frutos del Espíritu Santo, y es también uno de los rasgos distintivos del carácter de Cristo. El texto de hoy presenta la paciencia como una de las características del pueblo de Dios de los últimos días. Este es un pueblo perseguido, que vive en circunstancias difíciles, pero es un pueblo que aprendió a vivir en comunión con Cristo. Su paciencia no significa morderse los labios para no proferir una palabra ofensiva contra los enemigos. La demostración de su paciencia no es controlarse para no gritarle al conductor del vehículo que hizo una maniobra imprudente en el tránsito. Su paciencia no es el dominio de sus emociones en el momento exacto. No, la paciencia de este pueblo es algo que nace del corazón. Ellos no hablan improperios, pero no por causa de su autocontrol. Ellos hablan de manera suave porque así lo sienten en el corazón. ¿Cómo llegó ese pueblo a semejante grado de paciencia
¿Acaso Juan no se acercó un día a Jesús llevando las características de un carácter impetuoso e irascible? ¿Acaso Pedro no fue al Maestro con la carga de una personalidad deformada por el ambiente de los puertos?
Ambos discípulos aceptaron a Jesús como su Salvador. Ambos vivieron cada día con él, Ambos lo amaban de todo su corazón, y ambos fueron finalmente transformados en su compañía, ¿Puede alguien decir: «Para mí no hay soluciones»? No importa cuán fuerte sea tu temperamento. No importa si con él ya lastimaste a mucha gente querida, No importa si alguna vez pensaste que sería imposible calibrar. Jesús te dice esta mañana: «Ven a mí, hijo, y aprende a ser manso y humilde de corazón»,
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
