SALVACIÓN
«Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si estos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros; (Hechos 27: 31)

En sentido figurado, también nosotros atravesamos distintas tormentas. Hay grandes dificultades que nos toman por sorpresa y, aunque tratamos de enfrentarlas con valor, los esfuerzos se tornan insuficientes y la pericia de los expertos limitada para recobrar la calma y estar tranquilos. A veces, el desánimo agrava la situación y la desesperanza quita el deseo de satisfacer hasta las necesidades mínimas: el sueño se adquiere con dificultad y el alimento pasa a un segundo plano. Aun así, es posible renovar las fuerzas y recobrar el ánimo, confiando en que Dios dará salvación. «Os salvaré y seréis bendición. ¡No temáis! ¡Cobrad ánimo!>> (Zacarías 8: 13), dice el Señor.
Aunque la tormenta se extienda más de lo esperable, ¡ten ánimo! ¡No tengas miedo! Tienes una promesa de salvación que te ayudará a soportar las pruebas.
Los tripulantes de la nave debían permanecer abordo para que esta promesa fuese efectiva. Para ti y para mí, esa nave es Cristo. El Señor dijo: «Permaneced en mí (…) Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor» (Juan 15: 4, 9-10).
¿Estás atravesando una gran tormenta? ¡Ten ánimo! Dios ha prometido su salvación. Mientras tanto, permanece en Cristo, guardando sus mandamientos, pues es el modo indicado para permanecer en su amor.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2020
«Buena Medicina es el Corazón Alegre»
Por: Julián Melgosa – Laura Fidanza.
Colaboradores: Ricardo Vela & Paty Solares