«Fíjense cómo crecen los lirios. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos». Lucas 12: 27, NVI

EN SU PERFECCIÓN ORIGINAL, todas las cosas creadas eran una expresión del pensamiento de Dios. Para Adán y Eva en su hogar edénico, toda la naturaleza estaba llena del conocimiento de Dios, repleta de instrucción divina. La sabiduría hablaba a los ojos, y era recibida en el corazón; pues ellos se ponían en comunión con Dios por medio de sus obras creadas […]. La tierra se halla actualmente manchada y profanada por el pecado. Sin embargo, aun en su estado de marchitez, permanece mucho de lo que es hermoso.— Sketches From the Life of Paul, p. 14.
La naturaleza habla sin cesar a nuestros sentidos. El corazón bien predispuesto quedará impresionado por el amor y la gloria de Dios según lo dan a conocer las obras de sus manos. El oído atento puede escuchar y entender los mensajes que Dios nos transmite por medio de la naturaleza. Los verdes campos, los majestuosos árboles, los capullos y las flores, la nubecilla que pasa, la lluvia que cae, el arroyo que murmura, las maravillas del firmamento, hablan a nuestro corazón y nos invitan a conocer a Aquel que lo hizo todo.— El camino a Cristo, cap. 10, pp. 125-126.
Él es amante de lo bello, y sobre todo aprecia la belleza del carácter, que es más atractiva que todo lo externo, y quiere que cultivemos la pureza y la sencillez, gracias características de las flores.— Ibíd., p. 126.
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Devocional Vespertino Para 2021.
«La Fe por la cual vivo»
«LA PALABRA Y LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Martha González & Joaquín Maldonado
