Se puede hacer de la música un gran poder para el bien; no obstante, no aprovechamos en todo lo posible esta parte del culto. Generalmente se canta por impulso o para hacer frente a casos especiales, y en otras ocasiones se deja a los cantores que se equivoquen, y la música pierde su debido efecto sobre la mente de los presentes. La música debería tener belleza, sentimiento y poder. Elévense las voces en cantos de alabanza y devoción. Llamad en vuestra ayuda, si es posible, a la música instrumental, y ascienda a Dios como ofrenda aceptable la gloriosa armonía.—Testimonios para la Iglesia 4:71.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 9—LA LECTURA Y LA MÚSICA —capítulo 97
Por: Elena G De White
Colaboradores:Liseth Orduz & América Lara
