jueves , 24 septiembre 2026
Devocional Vespertino 2020

LA MEJOR DECISIÓN

LOS REQUISITOS DE DIOS

«Vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví le hizo un gran banquete en su casa […]. Los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: «¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?». Respondiendo Jesús, les dijo: «Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento»». Lucas 5: 27-32

CUANDO CRISTO LLAMÓ a sus discípulos para que lo siguieran, no les ofreció halagüeñas perspectivas para esta vida. No les prometió ganancias ni honores mundanales, ni tampoco hizo estipulación alguna acerca de lo que recibirían. A Mateo, que estaba sentado cobrando impuestos, el Salvador le dijo: « Sígueme. Y Mateo se levantó y lo siguió» (Mat. 9: 9, RVC). Antes de prestar sus servicios, Mateo no aguardó para reclamar salario seguro, equivalente a la cantidad que recibía en su ocupación anterior. Sin preguntar nada ni vacilar, siguió a Jesús. Le bastaba estar con el Salvador, para poder oír sus palabras y unirse a él en su obra.

Así había sucedido con los discípulos que había llamado antes. Cuando Jesús invitó a Pedro y sus compañeros a seguirle, dejaron inmediatamente sus botes y sus redes. Algunos tenían seres queridos que dependían de ellos para su sostén; pero cuando recibieron la invitación del Salvador, no vacilaron ni le preguntaron: «¿Cómo viviré y sostendré mi familia?». Fueron obedientes al llamado, y cuando más tarde Jesús les preguntó: «Cuando los envié a ustedes sin monedero ni bolsa ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?», pudieron contestar: «Nada» (Luc. 22: 35, NVI).

Hoy día el Salvador nos llama a su servicio, como llamó a Mateo, Juan y Pedro. Si nuestros corazones han sido conmovidos por su amor, la cuestión de la compensación no ocupará el lugar supremo en nuestra consideración.— Obreros evangélicos, cap. 20, pp. 118-119.

Los buenos principios son siempre exigentes. Nadie puede tener éxito en servir a Dios, a menos que lo haga de todo corazón y tenga «todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús» (Fil. 3: 8).— El Deseado de todas las gentes, cap. 28, p. 244.

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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LO QUE DIOS ESPERA DE NOSOTROS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez

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