Mantened limpios los alrededores—Familias enteras podrían ser ayudadas y bendecidas si los padres encontraran algo que hacer para sus hijos. ¿Por qué no son más explícitos los pastores y los maestros en este tema que significa tanto para la salud física y la solidez espiritual? Los niños y las niñas de la familia deberían sentir que forman parte de la empresa del hogar. Deberían esforzarse por mantener los alrededores limpios de toda cosa desagradable.
Deberían darse instrucciones en ese sentido.—Carta 108, 1898. Cualquier forma de desaseo fomenta la enfermedad. Los gérmenes mortiferos abundan en los rincones oscuros y descuidados, en los desechos pútridos, en la humedad y el moho. No se toleren cerca de la casa los desperdicios de verduras ni los montones de hojas caídas que se pudren y vician el aire. No debe haber tampoco dentro de la casa cosas sucias o descompuestas. En ciudades consideradas completamente sanas, más de una epidemia de fiebre se debió a sustancias pútridas toleradas alrededor de la casa de algún propietario negligente.
La limpieza perfecta, la abundancia de sol, la cuidadosa atención a las condiciones sanitarias de todo detalle de la vida doméstica, son esenciales para librarse de las enfermedades y para alegrar y vigorizar a los que vivan en la casa.—El Ministerio de Curación, 210.
El aseo personal es esencial para la salud—La limpieza escrupulosa es esencial para la salud del cuerpo y de la mente. El cuerpo elimina continuamente impurezas por conducto de la piel, cuyos millones de poros se obstruyen pronto con la acumulación de desechos si no se la limpia por medio de frecuentes baños. Entonces las impurezas que debieran evacuarse por la piel sobrecargan los demás órganos de eliminación.
A muchas personas les aprovecharía un baño frío o tibio cada día, por la mañana o por la noche. En vez de aumentar la propensión a resfriarse, el baño, tomado debidamente, fortalece contra el frío, pues estimula la circulación. La sangre es atraída a la superficie, de modo que circula con mayor facilidad, y vigoriza tanto el cuerpo como la mente. Los músculos se vuelven más flexibles, la inteligencia más aguda. El baño calma los nervios. Ayuda a los intestinos, al estómago y al hígado, y favorece la digestión.
Importa también que la ropa esté siempre limpia. Las prendas de vestir que se llevan puestas absorben los desechos que el cuerpo elimina por los poros, y si no se mudan y lavan con frecuencia, el cuerpo volverá a absorber todas esas impurezas.—El Ministerio de Curación, 209, 210.
Los alrededores limpios constituyen una ayuda para la pureza— A menudo he visto las camas de los niños en una condición tal que no podía soportar el olor desagradable y malsano que constantemente salía de ellas. Mantened limpias y saludables todas las cosas que contemplan los niños y con las cuales entran en contacto sus cuerpos sea de día o de noche. Este sería un medio de enseñarles a elegir lo que es limpio y puro. Que los dormitorios de vuestros hijos sean aseados, y sin embargo sin muebles costosos.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 142.
Mantened un equilibrio debido—La limpieza y el orden son deberes del cristiano, y sin embargo estas cosas pueden llevarse demasiado lejos y convertirse en lo único esencial, mientras se descuidan otros asuntos de mayor importancia. Los que descuidan los intereses de los niños por estas consideraciones están diezmando la menta y el comino, mientras descuidan las cuestiones más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y el amor de Dios.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 68.
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SECCIÓN #5 *Otras Lecciones Básicas*
Capítulo 17: “LA LIMPIEZA”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez

