«¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga!. ¡Fíjate en lo que hace y adquiere sabiduría!»
Proverbios 6: 6.
Caminaba con mi madre cuando observé una florcita blanca moviéndose. En realidad, era una minúscula hormiga, diez veces menor que la flor que cargaba. Atravesó agujeros, y pasó por debajo y por encima de obstáculos hasta alcanzar un caminito donde otras hormigas cargaban también hojas y flores. La hormiga llegó a la entrada del hormiguero y, con esfuerzo, persistencia y la ayuda de otras compañeras, entró en él con su carga especial.
Salomón debe de haber observado muchas veces a las hormigas, pues las mencionó en sus proverbios. De acuerdo con Elena de White, las «hormigas enseñan lecciones de trabajo paciente, de perseverancia para vencer los obstáculos, de previsión para el futuro» La educación, cap. 12, pág. 104.
Steven Scott, autor de la obra Salomón, el hombre más rico que jamás existió, relaciona la pereza, que debe ser evitada, con cuatro raíces:
Egoísmo: Tendemos a defender nuestros intereses. Atendiendo solo al ego y a los deseos personales, no marcamos positivamente nuestro futuro y el futuro de los demás.
Presunción: Muchas veces nos creemos más expertos que los demás. Por eso, hacemos algo sin buscar ayuda. Es más cómodo hacer primero y buscar consejo después. Pero, cuando hacemos lo que se nos pasó por la cabeza, corremos el riesgo de fallar.
Ignorancia e irresponsabilidad, o insensatez: A veces la pereza resulta del desconocimiento de los resultados de nuestros actos. Es más fácil actuar por ignorancia que buscar aprender. Mantenerse ignorante y seguir el camino del mínimo esfuerzo es más cómodo, pero las consecuencias de esa insensatez pueden ser trágicas, La irresponsabilidad es aún peor, pues consiste en saber lo que se debe hacer y, aun así, no hacerlo.
La pereza puede desarrollarse en otras áreas de la vida, pero la mayor tragedia es la pereza espiritual, que puede costarnos nuestra misión en el mundo y nuestra entrada al cielo. Aun cuando estemos muy ocupadas con las cosas de este mundo, podemos estar «en pecaminosa pereza, en prácticas que corrompen el alma y el cuerpo» Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, -pág. 1176.
Si bien es importante que seas diligente en las cosas de este mundo, es más crucial aún que no te permitas caer en la pereza espiritual. No dejes de prestar la máxima atención a lo que es eterno por dedicar todos tus esfuerzos y energías a lo que es efímero y pasajero.
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
