« Pero muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles». Juan 8:2
Cada pueblo y cultura tiene sus propias leyes y costumbres. Jesús, cuando estuvo aquí, habló acerca de las leyes justas y de algunas situaciones que no eran correctas ante la Ley de Dios.
Jesús no solo hablaba, sino que también actuaba de acuerdo con la justicia divina. En una ocasión, estaba cerca de la iglesia, enseñándole a las personas. Jesús hablaba mucho sobre el perdón, el amor a Dios y el amor que debemos demostramos unos a otros. En ese momento, sucedió algo muy triste: algunos hombres arrastraron una mujer que estaba pecando y le exigieron a Jesús que hiciera «justicia».
Aquella mujer se había equivocado, pero estaba muy arrepentida. Jesús conocía su corazón y también el de las personas a su alrededor. ¿Qué hizo? Comenzó a escribir en el polvo, haciendo pensar a la multitud en la importancia del perdón, de las nuevas oportunidades y de no acusar a otros.
Mi oración: Querido Dios, te agradezco por ser justo y por el amor que tienes por mi.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2025.
“PALABRITAS DEL CORAZÓN”
Por: «SARAH SUZANE BERTOLLI & ROGERIO CHIMELLO »
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
