DIOS ES JUSTO
«Zaqueo dijo resueltamente: «Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y, si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea-«. «Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús , ya que este también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido»». Lucas 19: 8-10, NVI

ZAQUEO HABÍA QUEDADO ABRUMADO, asombrado y casi sin poder articular palabra, viendo el amor y condescendencia de Cristo al rebajarse hasta alguien tan indigno como él. Entonces expresaron sus labios el amor y la alabanza que tributaba a su recién hallado Maestro, y decidió hacer pública confesión de su arrepentimiento. […]
Sin casi atreverse a mirar cara a cara a Jesús, Zaqueo empezó actuando de modo que ponía de manifiesto que estaba verdaderamente arrepentido. Antes de que fuera acusado de nada, confesó sus maldades. Se había rendido a la convicción del Espíritu Santo, y había empezado a vivir la enseñanza de las palabras escritas desde antaño para el antiguo Israel, tanto como para nosotros, por las que el Eterno había indicado: «No se hagan trampas el uno al otro. Al contrario, demuestren que tienen temor de mí, porque yo soy el Señor su Dios» (Lev. 25: 17, RVC). Estas palabras habían sido pronunciadas por Cristo mismo cuando estaba envuelto en la columna de nube, y la primera respuesta de Zaqueo al amor de Cristo consistió en manifestar compasión hacia el pobre y doliente. […]
Ningún arrepentimiento que no produzca una reforma puede ser considerado genuino. La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados; es un principio de vida que transforma el carácter y rige la conducta. La santidad es integridad a Dios: es la entrega total del corazón y la vida para que revelen los principios del cielo. […]
Si hemos perjudicado a otros en cualquier transacción injusta, si nos hemos ido más allá de lo que es lícito en nuestras relaciones laborales o comerciales, […] deberíamos confesar nuestro agravio y hacer restitución en la medida de lo posible.— El Deseado de todas las gentes, cap. 61, pp. 521-523, adaptado.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«Para Familiarizarnos con el juicio de Dios»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
