LAS OBRAS DE DIOS
«Y yo,Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo. Y oí una gran voz del cielo, que decía: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron»». Apocalipsis 21: 2-4

TODOS LOS TESOROS DEL UNIVERSO se ofrecerán al estudio de los redimidos de Dios. Libres de las cadenas de la mortalidad, se lanzan en incansable vuelo hacia los lejanos mundos; a los cuales el espectáculo de las miserias humanas causaba estremecimientos de dolor, y que entonaban cantos de alegría al tener noticia de cada alma redimida. Con indescriptible dicha los hijos de la tierra participan del gozo y de la sabiduría de los seres que no cayeron. Comparten los tesoros de conocimientos e inteligencia adquiridos durante siglos y siglos en la contemplación de las obras de Dios.
Con visión clara consideran la magnificencia de la creación, soles y estrellas y sistemas planetarios que en el orden a ellos asignado circundan el trono de la Deidad. El nombre del Creador se encuentra inscrito en todo, desde lo más pequeño hasta lo más grande, y en todo se manifiesta la riqueza de su poder.
Y a medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más sepan los seres humanos sobre Dios, más admirarán su carácter.
A medida que Jesús les vaya descubriendo la riqueza de la redención y los hechos asombrosos del gran conflicto con Satanás, los corazones de los redimidos se estremecerán con gratitud cada vez más ferviente, y con arrebatadora alegría tañerán sus arpas de oro; y miríadas de miríadas y millares de millares de voces se unirán para engrosar el potente coro de alabanza.— El conflicto de los siglos, cap. 43, p. 657.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
