«No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos» (Romanos 12: 17).
Hace trescientos años, durante un conflicto entre barcos españoles y británicos frente a las costas de Florida, el capitán español Juan León Fandiño le cortó una oreja al capitán inglés Robert Jenkins. Mientras lo hacía, le dio este siniestro mensaje: «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré a él».
Tras saquear el barco británico, Juan León dejó ir libre a Jenkins, y este denunció el caso ante las autoridades inglesas. Como consideraron que la frase de Juan León era un insulto al rey, Inglaterra le declaró la guerra a España.
Cuando una persona le corta una oreja a otra, puede desencadenarse una guerra. Algo así estuvo a punto de suceder la noche que arrestaron a Jesús. Pedro, el discípulo, para defender al Maestro, le cortó una oreja a Malco, un guardia que había ido a prender a Jesús. Esto pudo haber iniciado un grave conflicto, pero Jesús, en vez de incitar a la guerra, le volvió a colocar la oreja a Malco y puso paz.
Nada es lo mismo con Jesús que sin Jesús. Él lo cambia todo. Por eso, pon a Jesús cada día en tu vida, pues él puede hacer milagros. No te dejes llevar por tus sentimientos ni por ninguna otra cosa.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
«HÉROES Y VILLANOS»
Por: RAÚL LOZANO
Colaboradores: Liseth Orduz y Claudia Escamilla
