LA GRAN PREGUNTA

La pregunta que el intérprete de la ley formuló  a Cristo era de vital importancia.  Los fariseos que  lo habían  incitado a hacer esta pregunta esperaban que el Señor Jesús la respondiera de tal manera que ellos encontraran  algo en contra  de él, algo  por  lo cual pudieran  acusarlo y condenarlo ante el pueblo.  El dominio  propio  de Cristo,  la  sabiduría  y autoridad  con la  que hablaba  era algo que no podían entender.

Cuando  el  intérprete de  la  ley  formuló  esta  pregunta,  Cristo  sabía que  la  sugerencia  provenía  de  sus  más  acérrimos   enemigos,  los  que estaban  tendiendo  una trampa  para atraparlo  en sus palabras.  El Señor Jesús  contestó  la  pregunta  colocando   la  carga  sobre  el  intérprete  de la  ley,  de  modo  que  respondiera   su propia  pregunta  ante  la  multitud. «¿Qué  está escrito en  la  ley? ¿Cómo  lees? Aquél,  respondiendo,  dijo: Amarás  al Señor tu Dios con todo tu corazón,  y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti  mismo. Y le  dijo:  Bien has respondido;  haz esto, y vivirás».  Lucas 10:26-28.

La obediencia a los mandamientos de  Dios es el precio de la  vida eterna  (Alza tus ojos, p. 221).

Hay  muchas   lecciones   importantes  que   aprender.   Recordemos que  no hay motivo alguno  en el corazón  del  hombre  que  Dios no vea claramente.  Los motivos de cada uno son pesados  tan cuidadosamente como  si  el  destino de cada  ser humano  dependiera   únicamente  de ese resultado. Necesitamos  conectamos  con el poder divino a fin de recibir mayor  luz y una comprensión  mejor de cómo razonar de causa a efecto.

Necesitamos   cultivar  la  capacidad  de  entendimiento,    mediante nuestra   participación  de  la  naturaleza   divina,   habiendo  huido  de  la corrupción  que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Considere cada uno de nosotros en forma cuidadosa esta solemne verdad:  Dios en el  cielo  es  fiel y no  hay  designio, no importa  cuán  intrincado  sea;  ni motivo, no importa cuán cuidadosamente se lo haya ocultado, que él no comprenda  claramente  (AIza tus ojos, p. 51).

No permitáis que nada aparte vuestra atención de la pregunta: «¿Haciendo   qué  cosa  heredaré  la  vida eterna?» Lucas 10:25.  Esta  es una cuestión  de vida o muerte,  que cada  uno de  nosotros  debe  definir para  la eternidad. Ocúpese  la mente con  La  importancia de  la solemne verdad  que poseemos…

Dios  desea  que  los  hombres  y mujeres piensen  juiciosa y  sinceramente.  Han  de  ascender a un  grado  cada  vez  más  alto,  dominando un horizonte  cada  vez más amplio. Contemplando a Jesús,  han  de ser transformados a su semejanza.  Han  de pasar su tiempo  en la búsqueda de las profundas y eternas  verdades  del cielo… Y cuando  aprenden  de Dios, sus motivos y simpatías  se hacen  firmes  e inmutables, pues  las impresiones  hechas  por el  Omnisapiente son sustanciales  y duraderas. El agua viviente que da Cristo no es como  un manantial superficial que mana durante  un corto tiempo y después se seca.  El agua viviente fluye para vida eterna  (Mensajes selectos, t. 1,  pp.  202, 203).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 7: «
MISIÓN EN FAVOR DEL PRÓJIMO»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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