«Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5:8).

Yo saldré corriendo y gritando de la habitación si me sirven ocra hervida, una verdura que me parece tan babosa como la saliva de alguien.
¿Qué comida te hace fruncir la boca y apartar el plato? ¿Los hongos, los tomates o la mayonesa? Algunos piensan que el cilantro, utilizado mucho en la cocina mexicana, sabe a jabón. Otros dicen que las remolachas saben a «tierra dulce».
Por otro lado, están las comidas que a casi todos nos darían náuseas. En Islandia, comen carne de tiburón que dejan pudrir en el suelo hasta que huele a limpiador de pisos. En Camboya, les gusta comer arañas fritas del tamaño de tarántulas. ¡Qué asco!
La cita de hoy dice que la definición de la gracia es mostrar amor por alguien que no es muy fácil de amar. Nuestros pecados repelen a Dios de la misma forma en que un plato de arañas fritas nos repelería a nosotros, pero su amor llega a nosotros de todas maneras. Y su gracia hace algo más. Nos hace más agradables, para que un día seamos una compañía adecuada, cuando nos sentemos a la mesa del banquete celestial… donde quizá habrá repollitos de bruselas… o no. Kim
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2020
“Una idea genial”
Por: Kim Peckham
Colaboradores: Esteban Cortes & Antonia H