«Solo así seré completamente libre,
pues he buscado seguir tus mandamientos».
Salmo 119: 45, RVC
HAY PERSONAS QUE HABLAN en una forma pesarosa sobre las restricciones que la religión de la Biblia impone sobre aquellos que quieren seguir sus enseñanzas. Pareciera que piensan que la restricción es una gran desventaja, pero tenemos razón para agradecer a Dios de todo corazón que él levantó una barrera celestial entre nosotros y el terreno del enemigo. Hay ciertas tendencias innatas que muchos piensan que se deben seguir a fin de obtener un mejor desarrollo del individuo; pero aquello que los seres humanos consideran esencial, Dios ve que no sería una bendición para la humanidad como el ser humano cree, porque el desarrollo de esos mismos rasgos de carácter los haría inaptos para las mansiones de arriba. El Señor coloca a los seres humanos bajo pruebas y dificultades para que pueda separarse la escoria del oro; pero él no fuerza a nadie. No ata con grillos, cuerdas y barreras; porque esto aumenta el desafecto antes que disminuirlo. […] La religión genuina no ejerce una influencia restringida; es la falta de religión lo que paraliza las facultades y estrecha la mente.— Manuscrito 3, 1892, pp. 8, 9.
La religión es un principio activo que provee la energía suficiente para enfrentar las duras realidades de la vida. […] La religión siempre imparte al que la posee el poder controlador del dominio propio, y el equilibrio en el carácter, el intelecto y las emociones. Con su divina autoridad, tiene el poder de persuadir y comandar todos los afectos y habilidades. La religión —¡cómo me gustaría que todos lo entendieran!— nos coloca frente a solemnes obligaciones. Cuando nos conectamos con Cristo, prometemos solemnemente caminar donde él caminó.— Hijas de Dios, cap. 15, pp. 166, 167.
Es nuestro privilegio manifestar las alabanzas de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (ver 1 Ped. 2: 9). […] El camino del Señor […] es exaltado en justicia. Los cristianos por sus maneras, sus palabras y carácter han de revelar su procedencia celestial. Nunca debemos disculparnos ante el mundo por ser cristianos y atrevemos a ser rectos.— Carta 31a, 1894, p. 21.
La religión pura produce paz, felicidad y contentamiento. La piedad es provechosa para esta vida y para la venidera.— Mente, carácter y personalidad, t. 2, cap. 87, p. 422.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel
