«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo». Romanos 5:1, RV95
LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE es un misterio para muchos. El pecador es justificado por Dios cuando se arrepiente de sus pecados. Él ve a Jesús en la cruz del Calvario. […] Él mira el sacrificio expiatorio como su única esperanza, en virtud del arrepentimiento delante de Dios porque las leyes de su gobierno han sido violadas, y considera la fe en nuestro Señor Jesucristo como lo único que puede salvar al pecador y limpiarlo de toda transgresión.
La obra mediadora de Cristo comenzó en el mismo momento en que comenzó la culpabilidad, el sufrimiento y la miseria humana, tan pronto como los seres humanos se convirtieron en transgresores. La ley no fue abolida para salvar a los seres humanos y para lograr su unión con Dios. Pero Cristo asumió el papel de ser su garante y libertador al hacerse pecado por los seres humanos, a fin de que los seres humanos vinieran a ser la justicia de Dios en y por medio de Aquel que era [y es] Uno con el Padre. Los pecadores pueden ser justificados por Dios únicamente cuando él perdona sus pecados, los libra del castigo que merecen, y los trata como si fueran verdaderamente justos y como si no hubieran pecado, recibiéndolos en el favor divino y tratándolos como si fueran justos. Son justificados únicamente por la justicia de Cristo que se acredita al pecador. El Padre acepta al Hijo , y en virtud del sacrificio expiatorio de su Hijo, acepta al pecador. […]
Hay miles que creen en el evangelio y en Jesucristo coma Redentor del mundo, pero no son salvos por la fe. […] No se arrepienten, ni tienen esa fe que se aferra a Cristo como el Salvador que perdona los pecados; su creencia no es para arrepentimiento. […]
La fe que justifica siempre produce: primero arrepentimiento verdadero y luego buenas obras, que son el fruto de esa fe. No hay fe salvadora que no produzca buenos frutos. Dios dio a Cristo a nuestro mundo para que llegara a ser el Sustituto del pecador. Cuando el pecador ejerce verdadera fe en el costoso sacrificio expiatorio, reclamando a Cristo como el Salvador personal, inmediatamente es justificado delante de Dios, porque está perdonado.- Manuscrito 46, 1891.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

