«Todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos».
Isaías 54: 13
El cielo es una escuela; su campo de estudio, el universo; su maestro, el Omnisapiente. En el Edén se estableció una extensión de esta escuela y, una vez consumado el plan de redención, se reanudarán las clases en la escuela del Edén.
Entre la escuela establecida al principio en el Edén y la escuela futura, se extiende todo el período de la historia de este mundo, historia de la transgresión y del sufrimiento humano, del sacrificio divino, y de la victoria sobre la muerte y el pecado. La escuela del futuro será muy distinta de la escuela del Edén, pues en ella no habrá un árbol del conocimiento del bien y del mal cuya presencia abra las puertas a la tentación. No habrá un tentador ni injusticia. Los que estén allí habrán. alcanzado la victoria sobre el mal y este ya no tendrá poder sobre ellos.
¡Qué campo se abrirá allí a nuestro estudio cuando se descorra el velo que oscurece nuestra vista, y nuestros ojos contemplen ese mundo de belleza del cual ahora tenemos apenas vislumbres por medio del microscopio! ¡Cuando contemplemos las glorias de los cielos que ahora solo podemos entreverlas por medio del telescopio! ¡Cuando, borrada la mancha del pecado, toda la tierra aparezca en «la hermosura de Jehová» (Sal 90: 17) nuestro Dios! Allí el estudioso de la ciencia podrá estudiar a fondo la creación sin ni el más mínimo vestigio del mal. Escuchará las melodiosas voces de la naturaleza y no oirá ninguna nota de llanto ni grito de dolor. En todo lo creado encontrará nuevos conocimientos, en el vasto universo contemplará el nombre de Dios impreso en grandes caracteres, y ni en la tierra, ni en el mar, ni en el cielo quedará ningún vestigio del mal.— La educación, cap. 35, pp. 271-273.
Los que hayan sacado el mayor partido posible de sus privilegios para alcanzar los más elevados logros aquí, llevarán estas valiosas adquisiciones con ellos a la vida futura. Han buscado y obtenido lo que es imperecedero. La capacidad de apreciar las glorias que «ojo no vio, ni oído oyó» (1 Cor. 2: 9) será proporcional a los logros que se alcancen en el cultivo de las facultades en esta vida.— Fundamentos de la educación cristiana, p. 49.
EL REINO DE GLORIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
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