domingo , 14 junio 2026
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Mensaje Para Los Jóvenes

LA ECONOMÍA EN LA INDUMENTARIA

El Pueblo de Dios debería practicar una estricta economía en sus gastos para tener algo que presentar a Dios, diciendo: “Lo recibido de tu mano te damos” (1Crónicas 29:14). Así han de ofrecer a Dios acciones de gracias por las bendiciones de él recibidas.  Así también han de acumular para sí tesoro junto al trono de Dios.

Los mundanos gastan para vestir grandes sumas de dinero que deberían ser usadas para alimentar y vestir a los que sufren hambre y frío. Muchos, por quienes Cristo dio su vida, tienen apenas lo suficiente para comprarse la ropa más barata y vulgar, mientras que otros gastan miles de pesos en sus esfuerzos por satisfacer las demandas interminables de la moda.

El Señor ha mandado a su pueblo salir del mundo y separarse de él. La indumentaria vistosa o costosa no es propia de los que creen que vivimos en los últimos días de gracia. “Quiero, pues—escribe el apóstol Pablo—que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Timoteo 2:8-10). Aun entre los que profesan ser hijos de Dios hay quienes gastan más de lo necesario en vestidos. Deberíamos vestirnos con prolijidad y buen gusto, pero, hermanas mías, cuando estáis comprando haciendo vuestra ropa y la de vuestros hijos, pensad en la obra de la viña del Señor que aún espera ser hecha. Está bien comprar buen material y trabajarlo cuidadosamente. Esto es economía. Pero los adornos costosos no son necesarios, y el complacerse en ellos es gastar para satisfacción propia un dinero que debiera ser dado a la causa de Dios.

No es vuestro vestido lo que os hace valiosos a la vista del Señor. Dios aprecia el adorno interior, las gracias del Espíritu, la palabra bondadosa, la reflexiva consideración hacia los demás. Arreglaos sin los adornos innecesarios, y poned aparte, para el progreso de la causa de Dios, los medios así ahorrados.

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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 10—LA MAYORDOMÍA —capítulo 104
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara

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