«También deseo que las mujeres se vistan con sencillez, decencia y modestia.
Que no usen peinados exagerados, ni joyas de oro o adornos de perlas
ni ropa muy cara. Más bien, que se preocupen por hacer lo bueno,
cómo se espera de las mujeres que aman y respetan a Dios».
1 Timoteo 2:9, 10, TLA
LOS HIJOS DE ISRAEL […] recibieron la orden de colocar una sencilla cinta azul en el borde de sus vestiduras, para distinguirlos de las naciones circundantes y para dar a entender que eran el pueblo peculiar de Dios. En la actualidad no se requiere que el pueblo de Dios coloque un distintivo especial sobre sus vestiduras. Pero en el Nuevo Testamento con frecuencia se nos señala el Israel de la antigüedad como ejemplo. Si Dios dio instrucciones tan definidas a su pueblo de la antigüedad concernientes a su manera de vestir, ¿no tomará en cuenta el vestido de su pueblo en esta época? ¿No debería distinguirse del mundo por su manera de vestir? ¿No debería el pueblo de Dios, que es su especial tesoro, procurar glorificar a Dios aun en su vestimenta? ¿Y no deberían sus hijos ser ejemplos en lo que concierne a su manera de vestir, y con su estilo sencillo reprochar el orgullo, la vanidad y la extravagancia de los profesos cristianos que son mundanos y amantes del placer? Dios requiere esto de su pueblo. — Mensajes selectos, t. 2, cap. 6, p. 538.
Debemos saber más sobre Jesús y su amor, y no sobre las modas del mundo. En nombre de mi Maestro, pido a los jóvenes que estudien el ejemplo de Cristo. Cuando uno quiere hacer algo, estudia cuidadosamente el modelo para poder reproducirlo lo más exactamente posible. Dispónganse ahora a la obra de copiar el ejemplo divino. […] No pueden ser como Jesús y abrigar el orgullo en su corazón. […]
De cuán poco valor son el oro, las perlas y los arreglos costosos, en comparación con la humildad y la hermosura de Cristo. La hermosura natural consiste en la simetría, o en la proporción armoniosa de las partes, de las unas con las otras; pero la hermosura espiritual consiste en la armonía o semejanza de nuestro ser con Jesús. Esta hará a su poseedor más valioso que el oro fino, aunque el oro de Ofir. La gracia de Cristo es en realidad un adorno inapreciable. Eleva y ennoblece a su poseedor, y refleja rayos de gloria sobre los demás, atrayéndolos a la Fuente de la luz y bendición. — The Review and Herald, 6 de diciembre de 1881.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Martha González.

