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La forma más clara en que se demostró el espíritu de Cristo fue a través de su decisión de someterse a la crueldad de la cruz. Había advertido repetidamente a los discípulos de lo que se avecinaba, pero la decisión de Jesús les parecía tan extraña que temían hacer cualquier pregunta al respecto (Lucas 9: 44-45). Los discípulos seguían discutiendo entre ellos sobre quién conseguiría más poder y control (vers. 46-48). Se aferraban precisamente a aquello a lo que Jesús estaba renunciando. Aspiraban al poder relacionado con la realeza, mientras Jesús se convertía en el más humilde de los siervos. El espíritu de Jesús es completamente opuesto al espíritu de este mundo. El reino de los cielos opera sobre principios que se oponen a los principios de este mundo. Jesús invitaba a sus discípulos a abandonar sus ambiciones y a unirse a él en su camino de abnegación.
En respuesta a sus disputas, Jesús llamó la atención de los discípulos hacia un niño, pues los niños eran considerados las personas menos importantes de su entorno. Les demostró que, si atendían las necesidades de los niños, entonces iban a estar en sintonía con su espíritu y su misión, «por eso, el más insignificante entre todos ustedes, ese es el más importante» (vers. 48). Todo esto parecía ajeno a los orgullosos corazones de los discípulos, que después de años de ministerio con Jesús aún tenían mucho que aprender.
Después que Jesús ascendió al cielo, se le confió a la iglesia la misión de revelar su espíritu al mundo. Sin embargo, el mundo nunca verá a Cristo a través de nosotros si no nos despojamos de nosotros mismos y no dejamos espacio para que él brille a través de nosotros. Es el espíritu de Cristo el único que puede capacitar a la iglesia para afrontar una crisis adecuadamente y unificarla cuando el mundo está dividido. Pablo nos exhorta: «Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús, el cual: aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, sino que renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo. Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz» (Filipenses 2: 5-8). Solo cuando abracemos el espíritu humilde de Jesús y sigamos su ejemplo de renuncia disfrutaremos de unidad entre los creyentes (vers. 2-3). Si cada cristiano abrazara el espíritu de Cristo, velando no solo «por su propio bien, sino también [por] el bien de los otros» (vers. 4), nunca más se volvería a violar la libertad de conciencia. El espíritu de Cristo es la solución definitiva a toda forma de tiranía y opresión.
Medita nuevamente en el pasaje principal y busca a Jesús en él.
¿Cuáles son algunas de las características del espíritu de Cristo?
¿Cómo podemos adoptarlo en nuestra vida cotidiana?
¿Te ofrece el texto una perspectiva nueva o diferente de Jesús?
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Lección de Universitarios 2024
1er Trimestre 2024 «JESÚS Y LA LIBERTAD»
Lección #1: «EL ESPÍRITU DE CRISTO»
Colaboradores: Joaquín Maldona & Mayra

