Job fue terriblemente afligido, y sus amigos procuraron hacerle reconocer que su sufrimiento era el resultado del pecado, e hicieron que él se sintiera bajo condenación. Presentaron el caso de él como el de un gran pecador; pero el Señor los reprendió por la forma en que juzgaban a su fiel siervo.
Hay maldad en nuestro mundo, pero no todo el sufriendo es el resultado de una conducta pervertida. Se nos presenta a Job claramente como un hombre a quien el Señor permitió que Satanás afligiera. El enemigo lo despojó de todo lo que poseía; se rompieron sus vínculos familiares; perdió a sus hijos. Durante un tiempo el cuerpo se le cubrió de llagas repugnantes, y sufrió muchísimo. Sus amigos vinieron para consolarlo, pero trataron de convencerlo de que era responsable de sus aflicciones por su proceder pecaminoso. Sin embargo, él se defendió y negó la acusación declarando: “Consoladores molestos sois todos vosotros”. Al intentar hacerlo culpable delante de Dios y merecedor de su castigo, lo sometieron a una penosa prueba y describieron erróneamente el carácter de Dios. Con todo, Job no se apartó de su lealtad, y Dios recompensó a su fiel siervo (Comentarios de Elena G. de White en_Comentario bíblico adventista del séptimo día_, t. 3, p. 1158).
Cristo vino a revelar al mundo el conocimiento del carácter de Dios… La verdad de Dios había estado oculta bajo una montaña de tradición y error. Las ofrendas de sacrificio que se habían ordenado para instruir a los hombres acerca de la expiación vicaria de Cristo, a fin de enseñarles que sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecado, se habían convertido para ellos en una piedra de tropiezo. Todo lo que era espiritual y santo estaba distorsionado en su entendimiento oscurecido. Estaban cegados por el orgullo y los prejuicios, de modo que no podían ver el propósito de lo que había sido abolido. Jesús vino a cambiar el orden de cosas que entonces existía, y a revelarles el carácter del Padre (The Review and Herald, 1o de noviembre, 1892, párrafo 12).
No pocas veces las mentes de los siervos de Dios están tan cegadas por la tradición y las falsas enseñanzas que solo comprenden parcialmente las cosas reveladas en su Palabra. Los discípulos de Cristo, incluso cuando el Salvador estaba con ellos, tenían la concepción popular del Mesías como un príncipe temporal que exaltaría a Israel como un imperio universal. No podían entender sus palabras que predecían su sufrimiento y muerte…
Después de su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos en el camino a Emaús y “les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”. Su propósito era afianzar la fe de ellos en “la palabra profética más segura” (Lucas 24:27; 2 Pedro 1:19), no solo por su testimonio personal, sino por las profecías del Antiguo Testamento. Y como primer paso para impartir este conocimiento, Jesús dirigió a los discípulos a “Moisés y a todos los profetas” de las Escrituras del Antiguo Testamento (From Here to Forever, pp. 215, 217).
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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
4to. Trimestre 2024 «TEMAS EN EL EVANGELIO DE JUAN»
Lección 02: «SEÑALES DE DIVINIDAD»
Colaboradores: AURA HERRERA y Adriana Jiménez
