DEPRESION
«Bendito el hombre que confía en Jehová, cuya confianza esto puesta en Jehová» (Jeremías 17: 7).

—¿No te da miedo meterte en la cama sin orar? preguntó su madre.
A lo que la pequeña respondió:
—Hoy no, porque me toca dormir en el medio.
Al sentirse flanqueada por sus hermanas, estaba libre de temor. El sentimiento de esta niñita puede ayudarnos a los mayores a entender lo que supone la confianza en Dios: protección completa y solución al temor, la inquietud, la incertidumbre, la duda y la desesperanza.
Las personas propensas a la depresión tienden a usar un estilo de pensamiento negativo, exagerando los riesgos e imaginándose en medio de las peores situaciones. Es el caso de la mujer que llama por teléfono a su marido y, si él no responde, le invaden pensamientos catastróficos, presagiando un ataque cardíaco o un fatal accidente automovilístico. O del hombre que se entera de la delicada situación económica en la que se encuentra la empresa donde trabaja y concluye que van a reducir personal y él va a ser el primero en perder su puesto. La Biblia es prolífica en mensajes de llamamiento a confiar en el Señor, tal vez porque es una de las grandes necesidades del ser humano.
Uno de los muchos mensajes que nos regalan las Escrituras es: «Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia» (Proverbios 3: 5). La voz hebrea binaj traducida como ‘prudencia’ también significa ‘sabiduría’, ‘entendimiento’, ‘conocimiento’, ‘significado’, dando a entender que el análisis humano puede ser lógico, evidente y sensato, pero insuficiente. El dolor, el sufrimiento y el sinsentido de este mundo requieren confianza total en Dios.
Confiar en el Padre celestial es la verdadera vía para prevenir la depresión y escapar de ella. Las circunstancias pueden agravar terriblemente la situación personal de alguien que ya es propenso a la depresión : una enfermedad seria, propia o de un ser querido, la pérdida del empleo, la ruptura familiar, el rechazo, el fracaso profesional o escolar.
Si estás acosado por las muchas presiones y preocupaciones, afirma con fe: «En el día que temo, yo en ti confío. En Dios, cuya palabra alabo, en Dios he confiado. No temeré» (Salmo 56: 3-4).
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2020
«Buena Medicina es el Corazón Alegre»
Por: Julián Melgosa – Laura Fidanza.
Colaboradores: Ricardo Vela & Paty Solares