jueves , 5 noviembre 2026
Matinal Para Damas 2019

LA CONCUBINA FELIZ

El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos. Proverbios 17:22.

Zilpa 

Hubo una vez un pueblo donde vivía un hombre feliz. Muchos se preguntaban a qué se debía su felicidad y nadie encontraba la respuesta. A ese hombre nada parecía entristecerlo.

Acertó a pasar por allí un envidioso, y se propuso demostrar que en ese pueblo no había hombres dichosos, ni siquiera el hombre feliz. Desafió al rey a que, si lograba demostrar su aserto, el monarca debería darle un premio. El rey aceptó el reto. El envidioso pidió que se le dieran al hombre feliz noventa y nueve monedas de oro. El rey accedió. Entonces el hombre feliz, que ahora era rico, pensó: ¿Por qué no conseguir una moneda más y así tener las cien? Procedió a trabajar arduamente para obtener la moneda faltante. A causa del cansancio comenzó a perder la sonrisa y fue dominado por el afán. Ya no era feliz. Tiempo después el envidioso se presentó nuevamente al rey para reclamar el premio por haber ganado el desafío. Había transformado al hombre más feliz en el más amargado y huraño, pues tratando de conseguir una moneda, no pudo disfrutar las otras noventa y nueve, que eran una fortuna.

Zilpa era una sierva en la casa de Labán. Cuando Lea, la hija de Labán, se casó, Zilpa fue incluida entre los regalos. Ahora Jacob tenía una esposa y una concubina. Por supuesto que esa no era una posición de privilegio. Zilpa estaba al servicio de Lea y Jacob. Luego Jacob se casó con Raquel, la hermana menor de Lea, y a ella también le dieron una sierva, Bilha. Pronto, para ganarse el amor de Jacob, las hermanas comenzaron a competir por darle más hijos. Si por algún tiempo Lea no quedaba embarazada, le pedía a Jacob que tomara a Zilpa y la fecundara. Zilpa le dio dos hijos a Jacob: Gad, que significa «buena fortuna»; y Aser, que significa «feliz» (DBA, pp. 473, 106). Cuán loable fue la actitud de Zilpa, que en vez de lamentar su condición de sierva y productora de hijos, eligió estos nombres que reflejaban su gozo.

Y tú, ¿valoras lo que tienes? Aprende a disfrutar de las bendiciones recibidas. Noventa y nueve pueden ser más que cien, aunque no lo creas.— Alba

Jackeline Reyes Domaschensky de Rodríguez

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#RadioJovenAdventista
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares

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