miércoles , 7 octubre 2026
Matinal Adolescentes 2026

La ciudad del castillo

«SIEMPRE TRATEN DE HACER EL BIEN ENTRE USTEDES Y A TODOS LOS DEMÁS» (1 TESALONICENSES 5:15).
Soy un gran admirador de los castillos. Los siglos pasan, pero ellos permanecen allí, imponentes, con ese aire de realeza de antiguos imperios que marcaron la historia.
Una hermosa carretera hacia el sur de Alemania te lleva a la ciudad de Heidelberg. Sus casas antiguas, con techos inclinados, parecen parte de un pueblito de tren eléctrico en miniatura. ¿Y su mayor atractivo turístico? En lo alto de una montaña, visible desde cualquier punto de la ciudad, allí está él: el castillo de Heidelberg.
En realidad, este castillo también fue el palacio de príncipes alemanes. Luego de haber sufrido intentos de destrucción durante las guerras europeas, hoy es una visita imperdible para quienes llegan a este país.
Este castillo sigue al pie de la letra todas las fantasías de los castillos encantados: tiene torres altas y estrechas, grandes ventanales con cortinas de terciopelo, jardines que te dejan con la boca abierta, terrazas con vistas bellísimas y murallas fortificadas cuyos cañones defendían a sus dueños reales. ¿Lo más impresionante? Verlo iluminado de noche, porque una iluminación excepcional realza cada detalle del palacio, lo que deja la sensación de estar en un sueño de Cenicienta.
En la Biblia encontramos la historia de José, quien también trabajó en una residencia de la nobleza. Potifar era muy importante en Egipto. Y, si hubiera vivido siglos después, quizá habría vivido en un castillo impresionante. ¿Te imaginas convertirte en jefe de un palacio? ¡José lo hizo! Todo marchaba bien hasta que la esposa de Potifar comenzó a mirarlo más de lo que debía. Ella intentó seducirlo, pero el hijo de Jacob se mantuvo firme en sus principios y, por ello, terminó en prisión.
¿Te has puesto a pensar que los castillos de este mundo nunca serán tan perfectos como los palacios de Dios? No te dejes engañar solo por la apariencia exterior. Solo si obedecemos al Señor, viviremos una historia real maravillosa. José es un gran ejemplo de carácter y verdadera nobleza. Sigue su ejemplo. Jamás te arrepentirás de hacer lo correcto en este mundo incorrecto.
Muchos «castillos de arena» intentarán desviar tu fe en Cristo. No te dejes engañar. Vale mucho más la pena ser como José que perder el cielo por los palacios terrenales. Y tu castillo en la Nueva Jerusalén será mucho más bello que el de Heidelberg.

 

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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Iker Cardoso y Claudia Escamilla

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