miércoles , 29 abril 2026
Lección Menores 2022

LA BATALLA DE DIOS

 

Texto Clave: Nehemías 4,5; Profetas y reyes; cap. 55 pp. 443-448; Creencias fundamentales 8, 11, 10.

VERSICULO PARA MEMORIZAR

“»Cuando nuestros Enemigos supieron que estábamos preparados y que Dios habla desbaratado sus planes, todos nosotros volvimos a la muralla, cada, cual a su trabajo» (Nehemías 4:15)”

MENSAJE

«Podemos confiar en el poder de Dios para ser útiles en su servicio.».

¿Se ha burlado alguien de ti porque hacías lo que era correcto? ¿Ha tratado alguien de que dejaras de hacer algo que sabías que era correcto? ¿Te has desanimado pensando abandonar tu plan de trabajo? Así se sintieron Nehemías y muchos de los judíos que participaban en la reedificación de la muralla de Jerusalén. Lee lo que sigue para descubrir lo que sucedió.

Día 30 de Ab, año 20

Sambalat nos declaró la guerra. Hoy cabalgó alrededor de la ciudad mientras hablaba con rugidos: «¿Qué se creen estos judíos muertos de hambre? ¿Acaso piensan que se les va a permitir ofrecer sacrificios otra vez? ¿O que podrán terminar el trabajo en un día? ¿O que de los montones de escombros van a sacar nuevas las piedras que se quemaron?» (Nehemías 4:2). A continuación Tobías presentó su discurso. Entre los muchos disparates que dijo, aseguró que hasta un zorro podía trepar por la muralla y desbaratarla.

No pude dejar que se burlaran de ese modo. Oré en voz alta para que me escucharan: «Dios nuestro: escucha cómo se burlan de nosotros. Haz que sus ofensas se vuelvan contra ellos, y que caigan en poder del enemigo y sean llevados cautivos a otro país. No les perdones su maldad, ni borres de tu presencia su pecado, pues han insultado a los que están reconstruyendo la muralla» (Nehemías 4:4, 5).

Los enemigos se escurrieron como de costumbre, pero sé que volverán a la carga. No podemos permitir que paralicen nuestra obra. Uno podría pensar que no deberían ser tan tercos, puesto que saben que contamos con la autorización del rey. Hemos edificado la muralla hasta la mitad de la altura que tendrá. Los obreros están dispuestos a trabajar duro, y yo haré todo lo que sea necesario para ayudarles a continuar.

Día 31 de Ab

Sambalat y Tobías regresaron cargados con palabras aún más venenosas. La situación se ha estado tornando peligrosa. Tuve una reunión con los dirigentes esta mañana, antes de comenzar el trabajo. Oramos y decidimos establecer un equipo de guardias para que vigilen de día y de noche. Sambalat no solo es de mala índole, sino que además es un hipócrita. Nos provoca diciéndonos que estamos en complot contra el rey Artajerjes. Pero alguien me dijo que Sambalat alardeaba de su propio complot, según el cual nos atacaría por sorpresa y nos mataría para detener la obra definitivamente.

Como si eso fuera poco, algunos judíos han comenzado a quejarse del trabajo. Un grupo de hombres me informó que los trabajadores se están cansando y que hay demasiado polvo y escombros para continuar reconstruyendo la muralla. Ese último comentario me afectó mucho. ¿Cómo pueden quejarse cuando ya tenemos edificada la mitad de la muralla? Sé que los obreros están cansados. Yo mismo lo estoy. También sé que hay muchos escombros. Tendré que pedir a algunos de los muchachos mayorcitos que los saquen. Pero de ninguna manera podemos permitir que nos desanimen. iEstamos tan cerca del final de la tarea!

Otro grupo de judíos que vive cerca de Samaria se presentó con nuevas expresiones de desánimo. Dijeron que nos atacarían en cualquier lugar. Esos valentones hablaban a gritos, lo que afectó a un gran número de obreros, al punto que disminuyó su trabajo. Hubiera sido mejor que se quedaran en sus casas en lugar de salir a causar daño a la gente honrada y trabajadora. Como resultado, los obreros están más temerosos que nunca.

Tenía que resolver aquel problema, de modo que hice un plan para defendernos en caso de ataque. Puse algunos hombres en los lugares donde la muralla estaba más baja, y a otros en los lugares abiertos. Me aseguraré de que las familias trabajen juntas y de que estén armadas con espadas, lanzas y arcos. Hoy al atardecer reuní a todos los dirigentes y les presenté un discurso reanimador. Les dije que no debían temer a Sambalat y a Tobías. Les recordé que el Señor es más poderoso que todos esos revoltosos. Les hice ver, además, que quizá ellos estaban más atemorizados de nosotros que nosotros de ellos. Les dije que si era necesario presentar batalla, lo haríamos, porque el trabajo que estamos haciendo es para nuestros hijos e hijas, para nuestras esposas y nuestros hogares.

Después de transcurrido un sábado

Las noticias de nuestros preparativos de defensa llegaron a oídos de Sambalat; pero eso no nos importó. Todos volvimos a trabajar en la muralla. Pero ahora solo podían trabajar la mitad de los hombres. La otra mitad protegía a los obreros.

Aun los acarreadores de materiales lo hacen con una mano apoyada en sus armas. Los constructores llevan ceñidas sus espadas. Pedí a un trompetero que me acompañara permanentemente. Puesto que los obreros trabajan en lugares alejados, les pedí que si escuchaban el sonido de la trompeta, acudieran rápidamente junto a mí. Les aseguré que Dios pelearía por nosotros.

Un día de trabajo

Ni siquiera sé qué día es hoy. Me resulta difícil llevar cuenta de la fecha. Trabajamos desde el amanecer hasta el anochecer. Algunos pasamos la noche cuidando la muralla. Nunca nos quitamos la ropa ni dejamos las armas. Ha aumentado la altura de la muralla. Dios está con nosotros. Él pelea por nosotros.

 #LeccionDeMenores
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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
4to Trimestre 2022 
Lección 8: «LA BATALLA DE DIOS»
Colaboradores: Karla González & Sandra Mojica

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