«Las lagartijas son fáciles de atrapar, pero se encuentran hasta en los palacios reales». Proverbios 30: 28, NTV .
Si te pregunto cuál es tu mascota, quizás menciones alguna de estas opciones: perro, gato, peces o aves. Nadie en su sano juicio diría: «Tengo una lagartija». Sin embargo, necesitamos admitir que la lagartija e s uno de los animales domésticos más comunes del mundo, ya que logra entrar en la sala, el dormitorio o el baño de cualquier casa casi sin pedir permiso.
La lagartija pertenece a la familia de los gecónidos, que son reptiles escamosos del suborden de los lagartos. Entre los biólogos, se los conoce cariñosamente como gecos. Las lagartijas viven en climas templados y prefieren lugares húmedos, como el baño, por ejemplo. Hay quienes disfrutan de la presencia de estos pequeños animales. Sin embargo, sé que existen personas que sienten pavor solo de pensar en ellas. ¿Tú eres así?
La lagartija no representa ningún peligro para los seres humanos. De hecho, es una gran aliada, y a que ayuda a controlar diversas plagas domésticas, como arañas, escorpiones, cucarachas y, especialmente, mosquitos, su principal fuente de alimento. Gracias a su agilidad y a su notable discreción, la lagartija tiene la capacidad de desprenderse de su cola como mecanismo de defensa. Al tener pequeñas cerdas en las yemas de sus dedos, puede entrar fácilmente por las ventanas y puertas de nuestra casa, algo que perros y gatos «sueñan» con hacer.
La audacia de las lagartijas llamó la atención del sabio Agur en Proverbios 30. Estos animalitos logran entrar en lugares prácticamente inaccesibles como, por ejemplo, en los palacios de los reyes. Allí donde la mayoría no llega, la pequeña lagartija si lo hace.
Cuando leo las historias bíblicas, me doy cuenta de que la audacia también es necesaria para llegar a la presencia del Rey del universo. En el contexto espiritual, esta característica se traduce como fe. Así ocurrió con la mujer que tenía flujo de sangre, con Bartimeo y con tantos otros personajes bíblicos. En todos los casos, vemos que la fe es el vínculo entre el débil y e l Todopoderoso.
¿Te consideras pequeño? No te preocupes. Con audacia, puedes entrar en e l palacio del Rey de reyes y encontrar la respuesta que tanto necesitas. En Hebreos 4: 16, leemos: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro».
Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Heber G. Pérez y Karla González
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