Vino Jesús a casa de Pedro y vio a la suegra de este postrada en cama, con fiebre. Mateo 8:14.
La suegra de Pedro
Ella se movía de un lado a otro en su estera. Daba vueltas sin poder dormir. No hallaba posición cómoda. Los ojos le ardían, la cabeza le estallaba, su cuerpo temblaba. Despertó ardiendo en fiebre. Pronto supo que su necesidad era mayor de lo anticipado. Quiso levantarse, pero no pudo.
La fiebre debilita, quema, imposibilita y, si se deja sin atención, puede causar la muerte. No se nos dice cuál era la causa de la fiebre de la suegra de Pedro. La fiebre es la alerta de que hay una enfermedad, una situación aún sin descubrir. Revela que debe buscarse su causa para erradicarla. No basta con tratar los síntomas, o intentar bajar la fiebre, lo que es indispensable.
¿Te has enfermado y te has sentido desvalida? ¿Buscaste alivio sin encontrarlo? ¿Te asaltaron pensamientos sombríos? ¿Te embargó el temor?
Amiga, ¿qué angustia encierra tu corazón? ¿Qué rencor te carcome? ¿Qué necesidad o vacío te tiene emocionalmente aniquilada? ¿Habrá algún pecado escondido que te incapacita para recibir la bendición divina? ¿Te abruma la culpabilidad de algún deber no cumplido? ¿Qué tristeza te causó la fiebre? ¿Qué anhelo frustrado te debilitó?
¿Sabías que penas, amargura, desánimo y ansiedad te enferman y menoscaban la vitalidad que Dios te dio para que su nombre sea glorificado? ¿Eres consciente de cuán negativo para tu salud es tener asuntos sin resolver? ¿Conoces el efecto del pesar prolongado sobre tu salud?
«El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos» (Proverbios 17:22). El abatimiento afecta a todo nuestro cuerpo, incluso a nuestra circulación: «El pesar disminuye la circulación en los vasos sanguíneos y los nervios, y también retarda la acción del hígado. Obstaculiza el proceso de la digestión y la nutrición, y tiene la tendencia de secar la médula [sustancia interior] de todo el organismo» (2MCP, cap. 49, p. 105).
«Las penas, la ansiedad, el descontento, el remordimiento, el sentimiento de culpabilidad y la desconfianza menoscaban las fuerzas vitales y llevan al decaimiento la muerte. […] El valor, la esperanza, la fe, la bondad y el amor fomentan la salud y alargan la vida» (ibíd.).— Rhodi Alers de López
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares
